«Si nos echan, al menos que nos den lo nuestro»

A CORUÑA

Jesús Gómez Vázquez es trabajador de Sykes y uno de los veteranos de la sede de telemárketing en A Coruña. Este hombre de 45 años está casado y tiene un hijo de 6. A pesar de la incertidumbre de no saber si estará dentro de los 278 trabajadores afectados por el ERE, el paro le permite respirar aliviado, al menos, por un tiempo. No les ocurre lo mismo a algunos de sus compañeros. Dice que el futuro para muchos de los trabajadores de la empresa en A Coruña es un «drama»: «Hay mucha gente que no tiene familia, vive de alquiler y dependen de ellos mismos para poder subsistir», asegura. También explica que si finalmente despiden a empleados: «Que nos den lo que es nuestro», aclara. Y es que la esperanza de que no se apruebe el ERE se desvanece a medida que pasada el tiempo.

Llegados a ese punto, Jesús Gómez y sus compañeros piden a la empresa que pague una compensación de 45 días por año trabajado, algo que, según explican los empleados, la empresa no está dispuesta a aceptar: «Ofrecen 20 días y eso es una auténtica porquería. Si nos echan, al menos que nos den lo nuestro», asegura. Gómez aclara que la empresa justifica el expediente en que no tiene trabajo, algo con lo que no están de acuerdo el comité de empresa y los trabajadores.

Pedro Castro también tiene 45 años, lleva casi cinco en la empresa y se queja de la falta de información de la compañía. Explica que hay un grupo de trabajadores entre los que se incluye que están «separados del resto»: «Estamos en una habitación supuestamente para impartir formación que nunca llegó. Nunca nos han dicho por qué han tomado esta decisión, simplemente que éramos los menos productivos». Y así lleva más de un mes.

Castro considera que si la empresa no tiene problemas económicos debería pagar los 45 días, pero lo que más les preocupa es que esta situación no acabe por resolverse: «Queremos que se definan las cosas. Después de un mes yendo al trabajo sin actividad, hay tensión. Y queremos que se aclare todo cuanto antes». Además, Castro cree que si le afecta el ERE no tendrá una salida sencilla: «Tal y como están las empresas, y menos por mi edad, no creo que lo tenga muy fácil», asegura.

De la misma opinión es Ana Constantina, que lleva tres años y medio en la empresa y es cabeza de familia. Esta empleada asegura que tendrá que espabilarse mucho si finalmente la Xunta decide aprobar el ERE y la despiden: «Nos fastidia que nos echen de cualquier manera», asegura. Esta trabajadora también pide que si finalmente se produce el ERE que les paguen los 45 días por año trabajado. Considera que la política de la empresa es despedir al menor precio, algo que no debería permitir la Xunta: «45 días es lo que nos corresponde por despido improcedente y eso es lo que pedimos», asegura Constantina.