El proyecto de senda verde no avanza

N.?M.

A CORUÑA

De las estaciones sin uso que se encuentran entre Compostela y Ordes solo hay dos que tienen medianamente definido su futuro. Una es la de Pontraga, obra del arquitecto Ramón Cortázar edificada en los años veinte y que recuperará el esplendor pasado gracias a un taller de empleo en Ordes.

Lo malo es que en Pontraga, al igual que ocurre en el resto de las estaciones en desuso, el abandono dejó el terreno sembrado a los saqueadores, que se llevaron de todos los inmuebles cualquier cosa de valor. La cartelería, muebles, piedras, escaleras completas... hay edificios mejor parados y otros, como el de A Sionlla, en estado calamitoso.

¿Y qué pasó con el proyecto de unir todas las estaciones en desuso por una vía verde, adaptada a ciclistas y peatones, que discurra por donde antes circulaban los trenes? De momento es eso, un proyecto. El tramo entre Santiago y A Coruña es el que más kilómetros de vía ha perdido en Galicia por la construcción de la línea del AVE. Entre A Sionlla y Oroso se han eliminado once kilómetros, así como otros 21 entre Oroso y Cerceda. Han desaparecido también 7 kilómetros entre Bregua y Uxes. Cualquiera de estos trayectos, o incluso todo completo, sería perfecto para montar una vía verde como las que ya hay en otros puntos de España.

Mantenimiento

En cuanto al mantenimiento de las estaciones, en Trasmonte, unos kilómetros más allá, la estampa de abandono es patente. Gente sin escrúpulos ha convertido la antigua plataforma, en la que solo hay balasto, pero ni madera ni mucho menos raíles, en un vertedero incontrolado: se depositan a discreción azulejos, ladrillos, uralitas, bidones, basura... Una pena.

Las puertas del edificio principal están tapiadas y con no mucho esfuerzo sería posible convertir este sitio en un lugar habitable. En Verdía, sin embargo, se percibe algo más de vida. En la fachada hay restos de una canasta de baloncesto y una parte del edificio, casi igual al de Trasmonte, está destinado a centro sociocultural. Pero llama la atención que la parte si uso está hecha un desastre. Detrás de unos cristales rotos se ven los restos de una cocina e incluso una caja fuerte incrustada en la pared. Si algún día se materializa el proyecto de la vía verde, todos estos edificios quizás recuperen parte del esplendor del pasado, aunque jamás su utilidad. Mientras, queda fantasear imaginando que un tren fantasma transporta a Franco en un vagón de ganado.