La Concejalía de Urbanismo revisará el planeamiento del Agra de San Amaro con el fin de garantizar que su ejecución no perjudica la imagen de la Torre ni amenaza su título de patrimonio mundial. Así lo anunció ayer la concejala Obdulia Taboadela, quien señaló que se le «dará una vuelta» al proyecto, aprobado en el 2002 con los votos en contra del BNG y el PP y que el nuevo Plan General de Ordenación Urbana recoge como planeamiento incorporado.
Ante las dudas planteadas, la Consellería de Cultura señaló ayer que la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural está analizando el PGOM con la «prioridad» de «velar en todo momento» por la integridad de los bienes patrimoniales y «preservar el título de la Unesco».
El concejal del BNG Mario López Rico, que la semana pasada había alertado del posible impacto de una urbanización con bloques de bajo y siete plantas sobre el monumento protegido, aplaudió la iniciativa de Taboadela. «Coincidimos en que aproveitando o novo plan xeral se lle vaia dar unha volta a toda a revisión da península da Torre», indicó el edil. Recordó que su partido ya se había opuesto en su día al proyecto del Agra de San Amaro, si bien este había obtenido el informe favorable de Costas y de Patrimonio de la Xunta, exigidos para su aprobación definitiva, de ahí que figure en el planeamiento y en toda la documentación urbanística. Precisamente el aval concedido entonces por Patrimonio explicaría que la Unesco no objetase nada a la futura construcción cuando decidió, en junio pasado, otorgar el título de patrimonio mundial al faro coruñés.
La revisión del Agra de San Amaro permitirá analizar las posibilidades que se plantean con respecto a la urbanización proyectada, y aún no ejecutada. Entre las alternativas figura no alterar su situación actual o bien negociar una modificación o retirada del proyecto.
En el caso de que el gobierno local acordase dar marcha atrás y limitar la posibilidad de construir en la zona, debería resolver el contencioso que se abriría por los perjuicios patrimoniales ocasionados al aprobar el proyecto, aunque este todavía no haya comenzado a ejecutarse. Bajo esta hipótesis, el Ayuntamiento estaría obligado a resarcir en la medida en la que se estipule a los perjudicados, bien con indemnizaciones o compensando la anulación o descenso de edificabilidad con derechos de urbanización en otra zona.
La parcela de Agra de San Amaro se encuentra dentro de la denominada zona de respeto o amortiguación de la torre de Hércules, fijada ya en el año 1984 en torno al monumento, y que se ha ido incorporando a los sucesivos planes generales. En el que actualmente se tramita, se mantiene idéntica área de respeto, pero se ha modificado la zona de máxima protección, la más inmediata, que ahora alcanza hasta la antigua prisión.