Fernando Alonso ya tiene su propio Ferrari. La escudería italiana presentó ayer en sus instalaciones de Maranello el F10, el coche con el que el asturiano intentará conquistar su tercer título mundial. La apuesta roja de la parrilla.
Ferrari vuelca sus esperanzas en un coche que, literalmente, tiene mucho morro. Un monoplaza más largo. Más afilado. Menos tosco. Sus dimensiones han crecido por necesidad. Como el resto de los mortales, el nuevo cavallino rampante se ha sometido a las tiranías del nuevo reglamento. En el próximo campeonato, los participantes no podrán repostar en carrera, por lo que los ingenieros han repensado los monoplazas con la obligatoria incorporación de un gran tanque de combustible. Este lastre requiere un esqueleto de mayor envergadura. Demanda también nuevas soluciones aerodinámicas y una revisión del sistema de frenado, obligado a lidiar con un peso mayor.
Muchas de las formas del nuevo juguete de Ferrari parecen inspirarse sin disimulo en los diseños más recientes de Adrian Newey, el mago de la aerodinámica que le dio alas a Red Bull en el 2009 para convertirlo en uno de los equipos punteros de la pasada temporada.
El equipo italiano ha puesto sobre la mesa parte de sus cartas. No todas. Las escuderías mantienen en la sombra la parte trasera, donde se ubica el famoso doble difusor, el elemento que impulsó Brawn GP hacia el título. Y más adelante incorporarán la versión definitiva del alerón delantero. Pero las líneas maestras del proyecto están ya sobre la mesa.
Olvidar el F60
El F10 nace con la necesidad apremiante de borrar la pesadilla que supuso su antecesor, el F60, cuyo paso por el Mundial, unido a la apatía de Kimi Raikkonen y a graves errores de estrategia, deja para la posteridad cifras de fiasco histórico. De hecho, la escudería decidió abandonar en pleno Mundial el desarrollo del coche con el que supuestamente iban a celebrar su sesenta aniversario.
«Los ciclos siempre se cierran y las personas también se van», aseguró ayer con firmeza Luca di Montezemolo, presidente de Ferrari en una referencia velada a anteriores coches y pasados campeones del mundo, como Michael Schumacher y Raikkonen.
Alonso aseguró, después de unos meses muy duros de trabajo de toda la escudería, que está listo para el desafío. Y el desafío es reconducir a Ferrari hacia el éxito. Y a bordo del F10 que entró ayer en escena de la fórmula 1.