Las guarderías dependientes de la Xunta, las galescolas rebautizadas hace unos meses como Galiña Azul, funcionaron ayer con servicios mínimos en A Coruña y casi toda Galicia. Además y dentro de la misma protesta se celebró una manifestación en Santiago que reunió a medio millar de personas y cuyo propósito era denunciar 61 despidos de otros tantos trabajadores de las oficinas de I+B Consorcio Galego de Servizos de Igualdade e do Benestar.
Los manifestantes acusaron a la Consellería de Traballo e Benestar de despedir a 61 de los 104 empleados en las oficinas y reclamaron que se realice la convocatoria de oposiciones para el Consorcio Galego de Servizos de Igualdade e do Benestar, que aseguran que se encuentra paralizada.
Siete clases en A Canteira
En los centros hubo unos servicios mínimos que para algunos trabajadores fueron «abusivos», puesto que implicaron que la mitad de la plantilla acudiese al centro. La semana pasada se celebró, además, una reunión con los padres para informarles sobre la protesta y el modo en que iba a organizarse el paro. Uno de las guarderías más afectadas por el paro fue la de A Canteira (de Oleiros), aunque mantuvo siete clases abiertas con sus respectivos docentes.