El azúcar no es tan dulce

La Voz

A CORUÑA

La Asociación Coruñesa de Personas con Diabetes celebra el día internacional de una patología que afecta ya al 7% de los gallegos, a pesar de que cuatro de cada diez ni siquiera lo sepan, con ánimo reivindicativo. «No se valora suficiente la enfermedad y sus consecuencias», denunció Lola Rama, presidenta del colectivo, antes de recordar que la estrategia nacional, firmada hace más de un año por el Gobierno central y las diferentes consejerías autonómicas «no se está llevando a cabo».

La diferente aplicación de esa estrategia entre las comunidades deriva, según señaló, en carencias básicas en educación y, por tanto, prevención, de modo que «a la puerta de la asociación nos sigue llegando la gente con las mismas dudas, personas que llevan seis o siete años con un poquito de azúcar y que después de ese tiempo ya tienen un problema en la vista, el corazón o el riñón y no saben muy bien qué hacer».

Para los colectivos de afectados, una vez instalada plenamente la enfermedad, el retraso en la aplicación de esa estrategia común desemboca en situaciones de agravio: «Parece que hay comunidades de primera y comunidades de segunda», se quejó Rama, quien situó a Galicia en división de honor en temas como las tiras reactivas, a pesar de temerse que la crisis traerá recortes también en este aspecto, pero muy a la cola, por ejemplo, en bombas de insulina: «Hay autonomías que llevan diez años con ellas y a nosotros comienzan a llegarnos ahora», explicó.

Enfermería en los colegios

Para tratar de corregir las diferencias, la Asociación Coruñesa de Diabéticos seguirá poniendo voz a un listado de solicitudes que incluye, por ejemplo, contar con personal de enfermería en los colegios para aquellos niños que necesitan realizarse pruebas en horario escolar e inyectarse insulina.

Precisamente la población infantil es uno de los objetivos preferentes de las campañas que se reclaman, ya que, como confirmó el endocrino Lázaro Bokser, ya se diagnostica diabetes tipo II (generalmente asociada a la edad) en niños, y todo ello a consecuencia de la obesidad. La clave está en reducir la ingesta de grasas y azúcares refinados y aumentar la práctica de ejercicio, introduciendo en la niñez hábitos saludables. «Hay un dato realmente preocupante -dijo el especialista- y es que estamos ante la primera generación que va a vivir menos que sus padres».

El coste de no prevenir

Bokser dibujó un panorama «catastrófico» si no se pone freno al avance de la enfermedad, dado que se han rebasado las expectativas más pesimistas: «La epidemiología predictiva -dijo- hablaba de que entre 1995 y el 2025 iba a aumentar un 122%, de modo que se pasaría de 130 millones de afectados a más de 300; los cálculos se quedaron cortos porque ya se pronostican para el 2030 más de 450 millones de enfermos en el mundo».

Para tratar de frenar esta «epidemia», el endocrino aludió al alto coste económico que plantea la enfermedad, que «se multiplica por 2,5 -recalcó- cuando hay que tratar las complicaciones. Por eso conviene concienciar a la población y a las autoridades y gobernantes de que lo mejor y más barato es prevenir: es más barato a nivel económico, social, familiar y personal», concluyó. De todo ello hablará en la charla que ofrecerá mañana, a las siete de la tarde, en el aula sociocultural de la Fundación Caixa Galicia, en la calle Médico Rodríguez.