Más de treinta policías locales de la provincia de A Coruña reciben un curso para aprender a controlar masas
04 nov 2009 . Actualizado a las 12:22 h.«¡El grupo no se separa nunca, si uno va al váter los demás también van al váter; ya no trabajamos en binomio, sino en equipos de seis». Dos instructores se desgañitan en un aparcamiento de un restaurante de Abegondo ante una treintena de personas, la mayoría con la cabeza cubierta con un verdugo, y unos cuantos protegidos con escudos de cargas policiales. Son agentes locales de A Coruña, Sada, Bergondo, Abegondo, Carballo, Noia y Ribeira que demandan unos conocimientos mínimos para, en caso de necesidad, plantar cara a amplios grupos de población. «Hay realidades como el botellón o determinadas procesiones que requieren de unos movimientos especiales», señala José Ramón Villalibre, presidente provincial de CSI-CSIF, sindicato que organiza estas jornadas de quince horas y que hoy concluirán con una exhibición en el pabellón de Abegondo.
«Una concentración de jóvenes en los jardines de Méndez Núñez o un inquilino conflictivo que no paga el alquiler son competencia de la Policía Local y en estos cursos les dotamos de unos conocimientos para afrontar ese tipo de situaciones», señala uno de los instructores. «Hay mucha leyenda de que la policía local es una policía de segunda, y nada más falso», añade el instructor, quien asegura que «sale más caro un policía de baja durante un mes por un golpe recibido que todo el material de protección necesario para diez o doce agentes».
Mientras se explica, su compañero obliga a los alumnos a correr, a tumbarse en el suelo y a mantener el grupo unido. Entre los que aguantan carreras, frío y, por momentos, lluvia se encuentran cuatro mujeres policía.
«Llevan años pensando en que funcionan como pareja y aquí lo que importa es el grupo de seis miembros», declara el otro instructor. Juntos se han recorrido buena parte de España para dotar de conocimientos a los agentes locales. Una de sus últimas visitas fue al grupo de intervención policial de Guinea. Deja las explicaciones y se dirige a los alumnos: «¡Actitud señores, que parecen cuatro mataos!».