El traje tradicional tomó ayer el Palacio de la Ópera de la mano de los 26 grupos que compitieron en la trigésima edición del concurso de baile con el que la asociación cultural Xacarandaina quiere promocionar parte del patrimonio inmaterial de la comunidad. Gaiteiros y pandereteiras pusieron la música a unas actuaciones en las que se recorrió la geografía gallega con rumbas de A Laracha, muñeiras de Negreira y Pontevella, maneo de Tordoia o jotas como las de Celeiros y San Salvador, entre otras piezas.
El público, aunque repartió aplausos para todos los participantes e incluso animó a los bailarines con aturuxos, fue especialmente entregado con los bailarines de los dos grupos de la Casa Galega de Hospitalet, los únicos representantes de la emigración en el certamen. El grupo de baile anfitrión amenizó la deliberación del jurado con una impactante jota y muiñeira de As Nogais, al que tomaron el relevo las pandereteiras de Xacarandaina y dos músicos que rememoraron la labor realizada en su día por los artistas mendicantes para el mantenimiento de algunas canciones. Más allá del aspecto competitivo pudo el didáctico y la explicación de qué y cómo eran los bailes que se interpretaron en un escenario presidido por un gran tetrasquel, símbolo de la agrupación coruñesa.
El jurado escogió una terna en cada una de las categorías de edades en las que se agruparon los participantes. Si hasta los 8 años triunfaron O Muíño da Retorta, Ferreiros y Teirón; en el apartado hasta 12 años lo hicieron Garagao, Tequexetéldere, y O Rodicio; y en el de hasta los 16 Xarío, Os Muíños de Oliveira y Tequexetéldere; mientras que entre los mayores los ganadores fueron C.?C. A Ponte Vella, Os Muíños de Oliveira y Repenicoque. La revancha para el resto, el próximo año.