Los trabajadores de la aceitera de Culleredo se acercaron ayer a la factoría para interesarse por el incendio en uno de los silos de la planta, a pesar de que sus puestos de trabajo penden de un hilo.
De hecho, ayer todo el comité de empresa se reunió en Santiago con el director xeral de Relacións Laborais de la Consellería de Traballo, Odilo Mantiñá. Los representantes de los trabajadores le explicaron que mientras Bunge quiere cerrar la fábrica de Culleredo, la harina de soja para la ganadería gallega sigue llegando, pero de países terceros. Y el aceite que consume el sector conservero de Galicia viene desde las nuevas plantas abiertas por la empresa en Bilbao y Cartagena.
Odilo Mantiñá se comprometió a solicitar nueva documentación a la empresa, y a mediar para evitar el cierre de la planta de Culleredo. Los trabajadores creen que esta decisión servirá, al menos, para paralizar momentáneamente el ERE.