Los minoritarios piden el cambio de la ley electoral para entrar en el Parlamento
24 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Once de las catorce formaciones que concurren por la provincia coruñesa a las elecciones autonómicas del próximo domingo solo tienen un número claro, el cinco. Es el que les quita el sueño, el límite legal que marca el derecho a entrar en el Parlamento gallego con un acta de diputado para los próximos cuatro años y una barrera que se ha convertido en infranqueable para todos los partidos políticos de carácter minoritario que se mueven en el ámbito de la política gallega.
«Es una situación muy extraña, porque en cualquier otro parlamento autonómico esa barrera está en el tres por ciento y no entendemos porqué en Galicia no se homologa esa situación», coinciden los responsables de todas las formaciones consultadas a ese aspecto. «Decían que era un traje electoral hecho a medida de Fraga, pero resulta que los que hay ahora, pese a todo lo que habían dicho, no lo han cambiado. No sé de que tienen miedo», protestaba ayer en los desayunos electorales de la Asociación de la Prensa coruñesa la candidata de Izquierda Unida, Yolanda Díaz.
«Es la hora de devolver la política a los ciudadanos», reclamaba en el mismo acto José Anido, cabeza de lista por A Coruña de UPyD, el último partido en conseguir representación a nivel estatal y que aspira a lograrlo también en Galicia «con un discurso que dice siempre lo mismo en todos sitios, porque lo nuestro es el sentido común», insiste.
Trasladado a los fríos números, el Instituto Nacional de Estadística recoge que en la circunscripción electoral de la provincia de A Coruña están llamados a las urnas para las próximas elecciones autonómicas del 1 de marzo un total de 1.071.349 ciudadanos -953.467 electores residentes en Galicia y 117.882 en el exterior-, lo que la convierte en la demarcación más poblada, muy por delante de los 873.894 votantes de Pontevedra y casi el triple de los de Ourense (355.473) y Lugo (346.156). Ello supone que, con una participación media del 65 por ciento que estiman las encuestas -en las anteriores elecciones autonómicas del 2005 rozó el 69 por ciento-, la cifra de sufragios para conseguir representación en O Hórreo estará por encima de los 33.000 votos válidos recibidos. Y esa cifra choca con la división del voto entre las tres formaciones mayoritarias, el PP, el PSOE y el BNG, y el resto.
En el 2005, Izquierda Unida logró en A Coruña un total de 6.894 papeletas, lo que supuso el 1,1 por ciento del total de votos emitidos, muy lejos de la barrera del cinco por ciento y de los 34.000 sufragios que hubieran necesitado para conseguir su primer asiento en el Parlamento gallego desde la época de Anxo Guerreiro.
El siguiente partido fue el de los Autónomos, que en esta ocasión ni siquiera concurre, y que sumó algo más de mil papeletas y apenas el 0,2 por ciento.
En esta ocasión, las dos nuevas formaciones de ámbito autonómico que concurren, Terra Galega y Unión, Progreso y Democracia, aspiran, con diferentes argumentos a acercarse a la ansiada barrera del cinco por ciento.
Terra Galega se basa en el tirón de su líder, Xoán Gato, alcalde durante más de cuatro lustros en Narón, aunque en las últimas municipales perdió parte de sus votos y ha acabado pactando con el PP para mantener la mayoría absoluta. También confía en la representación política obtenida en un municipio como Arteixo, donde cogobiernan junto al PSOE. «El cinco por ciento es una medida que propició Manuel Fraga para acabar con los partidos pequeños, pero ahora se ha vuelto contra el PP y no pueden pactar con nadie», afirma Gato, que se ve «en condiciones de saltar ese listón en A Coruña y en Lugo». En las municipales del año pasado, TeGa sacó 24.000 votos en toda la provincia, aunque no se presentaba en todos los municipios.
UPyD ya consiguió en las pasadas elecciones generales saltar el listón del cinco por ciento. Era su primera comparecencia y los trescientos mil apoyos recabados en toda España les sirvieron para conseguir un asiento en el Congreso de los Diputados. «El porcentaje mínimo no nos lo planteamos como un obstáculo, sino como una meta que pensamos alcanzar duplicando nuestros esfuerzos y multiplicando nuestra presencia en la calle, aunque estamos de acuerdo en que es preciso impulsar las medidas de regeneración democrática, homologar la barrera electoral en toda España y regular de otra forma el voto de los emigrantes», recalca José Anido.
Ese sentimiento es unánime en todos los partidos minoritarios. Lila Fernández, cabeza de lista por A Coruña de Por un mundo más justo (PUM+J), explica que el primer objetivo de su partido pasaba por crear una dinámica de debate social sobre el apoyo a los más desfavorecidos. «Pero la sociedad está ya concienciada con el tema y lo que queremos ahora es que lo refleje la política. Obtener algún diputado sería bueno para generar debate en el Parlamento y ese es nuestro objetivo, sea cual sea el nivel de entrada en porcentaje de votos», afirma.
Junto a todos ellos, también concurren otras formaciones inéditas en las citas electorales, como Máis Galicia o Unión Centrista Liberal, aunque en esta última está Fabián Villalabeitia, que ya se presentó por el CDS. También sobreviven Os Verdes y el Partido Humanista o Nós-UP y Fronte Popular Galega. Pero al mismo tiempo, en la provincia coruñesa han surgido otras fuerzas como Solidaridad y Autogestión Internacionalista (SAIn), Asamblea de Votación Electrónica (AVE) o el ya mencionado PUM+J.