La nueva facultad de la informática

A CORUÑA

Pasarse juegos, bajarse programas o compartir experiencias son algunos de los alicientes que tiene la decimoquinta Arroutada que se celebra en el Coliseo

10 oct 2008 . Actualizado a las 12:00 h.

La mejor lección para aprender a manejar un ordenador es haber practicado la técnica del ensayo-error; es decir, después de haber probado todas las formas en las que no funciona un programa, das con la adecuada. Así explica Carlos Pastoriza, vicepresidente de la asociación Amiga, el método de formación de los aficionados y grandes especialistas que acuden cada año a la Arroutada que se celebra en el Coliseo, y que ya va por su decimoquinta edición, aunque esta vez se ha adelantado al mes de octubre. Los motivos: «En noviembre hace mucho frío por la noche en el Coliseo, y estamos mirando a ver si, para el año que viene, podemos celebrarla en agosto».

Ochenta personas fueron ayer las primeras en estrenar la edición de este año, en la que la principal novedad está en la ampliación de la banda para que tenga mayor velocidad. La mayoría de los asistentes confiesan que acuden a esta convocatoria para «pasarse juegos, bajar cosas y aprender», apunta Rebeca Pérez, una de las pocas chicas que se ha sumado a esta convocatoria junto con sus amigos Jacobo Bouzas y Christian Jouve. Los tres estudian en el instituto de Monelos, y esperan que a lo largo del fin de semana se les unan otros compañeros más.

Algo parecido le ocurre a Daniel Marín, un estudiante de la Facultade de Informática de la UDC, que dice que en estos encuentros ha descubierto algunas cosas que no le enseñan en la carrera. «Se aprende bastante de informática, sobre todo de redes de ordenadores», afirma. En este mismo sentido, un compañero de facultad, Ángel Brantuas, confiesa que estos eventos sirven para cambiar «el estereotipo del típico informático que se pasa todo el día encerrado en su casa. Estas actividades son muy sociables, porque jugamos y aprendemos mucho», dice.

Accesorios

Además del ordenador, Brantuas se trajo de casa una guitarra para disputar algunas partidas con un juego de música. Las consolas de videojuegos -sobre todo las PlayStation en todas sus versiones- tampoco faltan en esta edición, así como los ordenadores tuneados , que impresionan por su tamaño y colorido.

Hay incluso quien, para hacer más cómoda su estancia en el Coliseo, se trajo de casa un sillón de piel reclinable (con su correspondiente manta por si aprieta el frío), una pantalla de plasma de 32 pulgadas y todo tipo de comida para no pasar hambre.

Y, para pasar las noches, todos vienen muy bien equipados con sacos de dormir, esterillas, mantas, cojines, e incluso hasta colchones hinchables. «¿Qué dónde duermen? Pues la mayoría aparta el teclado y se apoya sobre la mesa para dormir», relata Carlos Pastoriza, aunque muchos también aprovechan para ir a descansar a su casa y volver al día siguiente.

Durante el fin de semana se espera un lleno total en las instalaciones del Coliseo, que podrían acoger a cerca de mil participantes. Hasta el domingo, a las cinco de la tarde, todos podrán participar en varios concursos de juegos y animación infográfica, así como en talleres para aprender a tunear las cajas de los ordenadores. De hecho, la empresa Future Works (que impartirá las clases) ha anunciado que elegirá cinco ordenadores al azar para transformarlos y cambiarlos de imagen.

El precio de las entradas para asistir a esta Arroutada durante los cuatro días es de 30 euros anticipada, para los que acudan por primera vez; 25 euros, para los que participaron en alguna de las tres ediciones anteriores, y 20 euros, para los que solo vayan sábado o domingo. Para el resto de asistentes que acudan sin previa inscripción el coste es de 50 euros.