Más crisis, más videojuegos

Karyn Poupee

A CORUÑA

Tokio celebra hasta ?el domingo la feria mundial de un sector que mueve 22.000 millones de euros al año

10 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Al sector de los videojuegos le gustaría sacar tajada de la crisis financiera gracias a los consumidores prudentes, deprimidos o arruinados que, en lugar de salir a gastar su dinero, se encierran en sus casas para jugar a la consola, pero ¿será así en el mundo real? A juzgar por el ambiente frenético del Tokio Game Show, el mayor salón de videojuegos del mundo, que tiene lugar hasta el domingo en la capital nipona, las compañías no están preocupadas por la debacle financiera.

El sector de los videojuegos «no es el tipo de industria que sufre caídas repentinas y violentas de la demanda», asegura Yoichi Wada, presidente de la federación profesional del sector en Japón y de la empresa Square Enix.

Pero Hiroshi Kamide, analista en KBC Securities, advierte que «la recesión no es una buena cosa para este sector, digan lo que digan». Las últimas cifras del mercado en Japón confirmarían su opinión. En el primer semestre, el valor de las ventas de consolas ha caído un 33,5%, mientras que las ventas de juegos lo hicieron un 10,3%, según datos de Enterbrain, sociedad de edición especializada.

No obstante, «esta contracción es natural, por los ciclos de aparición de nuevas generaciones de máquinas», explica el director de Enterbrain, Hirokazu Hamamura, que explica que las ventas del año pasado se vieron favorecidas por la salida a finales del 2006 de la Wii de Nintendo y de la PlayStation 3 de Sony.

«La situación de los videojuegos no es mala», asegura Hirokazu Hamamura, prediciendo incluso una segunda mitad del año dinámica con la salida de sagas muy esperadas en Japón, y de novedades para el gran público, como Wii Music, el nuevo juego de simulación musical de Nintendo. En el 2007, el mercado mundial de videojuegos se elevó a cerca de 22.000 millones de euros.

Pero si los juegos domésticos resisten en Japón, las salas especializadas se están viendo castigadas desde hace varios meses. Sus males se deben sobre todo al aumento de los precios del combustible, un hecho que disuade a muchos a la hora de salir a locales alejados de sus domicilios. Sega, que gestiona unas cuatrocientas salas en Japón, confiesa también que la gente tiende ahora a jugar más en casa.