El poderoso e inquietante universo del director de cine Fritz Lang (Viena, 1890-Los Ángeles, 1976) llega a la Fundación Luis Seoane. «Es nuestra exposición estrella del año», explica Alberto Ruiz de Samaniego, director del recinto de la Maestranza.
La relación entre la arquitectura y la obra cinematográfica del autor de Metrópolis se ha estudiado mucho. El padre de Lang ejercía como arquitecto y el cineasta llegó a iniciar la carrera que dio de comer a su progenitor. Aunque también estudió Bellas Artes, se ha profundizado mucho menos en los vínculos entre su producción en celuloide y la escultura, y éste es precisamente el eje de la exposición de la Luis Seoane, una producción propia para la que la fundación ha contado con el apoyo de varias filmotecas de distintos países. De fuera han llegado 35 dibujos, fotografías y esculturas (éstas de Eslovenia). En A Coruña, los técnicos de la fundación han extraído de fotogramas una serie de imágenes que se han plasmado en lienzo, papel o aluminio (estas últimas son las más impactantes).
Herido en la guerra
En 1915, Lang se recuperó en Eslovenia de las heridas que sufrió durante la Primera Guerra Mundial.
Durante ese período creó piezas escultóricas. Varias de ellas se podrán ver a partir de mañana (la inauguración es a las 20 horas) en A Coruña. En ellas se pueden distinguir seres con grandes globos oculares (así caracterizaba a los malvados en su cine), e incluso uno que anticipa los rasgos del doctor Mabuse, personaje recurrente del cineasta alemán de origen austríaco. De una etapa posterior son unos moldes de yeso que empleó para perfilar la caracterización de los siete pecados capitales, en Metrópolis . De esta película se muestra una maqueta original de la máquina que se tragaba esclavos, así como una réplica del robot Maria (en el rodaje se emplearon unas planchas que se colocaron sobre la actriz, Brigitte Helm).
Una de las salas estará ocupada por un diaporama de tres pantallas donde se muestran escenas de películas de Lang en las que hay presencia arquitectónica y escultórica. En otra se exhibirán, entre otras piezas, una selección bibliográfica sobre el creador y dibujos preparatorios realizados por el cineasta y su equipo, entre los que destacan los de La mujer en la Luna .
Como detalle curioso, se incluye una foto de Peter, el mono de peluche del director. «Era su fetiche. Al final, pedía a los periodistas que lo entrevistasen. Se enterró con él», apunta Ruiz de Samaniego.
Una metáfora
Es la anécdota de una espléndida exposición que trae a España por primera vez esculturas del autor de Los Nibelungos . «La escultura funciona como una metáfora del universo de Lang: en ella hay muerte, control de las fuerzas superiores sobre el sujeto, dominación...», concluye el director de la Fundación Luis Seoane.