Más de doscientos vecinos del Castrillón y Eirís volvieron a exigir al Concello un cambio en la política de realojos
A CORUÑA
Más de doscientos vecinos de Eirís y el Castrillón, convocados por la asociación O Cruceiro-Oza-Urbanización Soto, volvieron ayer a concentrarse ante el edificio de viviendas de protección autonómica ubicado en la calle Oleoducto para protestar contra la política de realojos que el Ayuntamiento pretende llevar a cabo. Un plan que, según los manifestantes, persigue realojar en el barrio de Eirís a 22 familias procedentes de Penamoa, As Rañas y O Portiño.
«Parece que con la oficina de turismo que han montado en el Ayuntamiento ya no tienen tiempo para atendernos», reivindicaba un vecino del Castrillón, al tiempo que gritaba «Menos Nueva York e máis solucións». Y es que la agrupación vecinal, que ha solicitado en varias ocasiones una reunión con Losada, ha manifestado que lleva meses sin recibir ningún tipo de respuesta por parte del alcalde: «Nosotros lo único que queremos es que nos escuchen. No nos cansamos de decir que sí hay solución a este problema y que la tienen muy cerca, porque Orozco lo consiguió en Lugo», expresaba el presidente de la agrupación vecinal organizadora, Francisco José Mourelo.
La protesta, a la que se fueron uniendo personas poco a poco y que duró aproximadamente una hora, fue nuevamente secundada por numerosos vecinos del barrio de Eirís, que acudieron con independencia de sus teóricos representantes, y por residentes del Ventorrillo, Novo Mesoiro y el Barrio de las Flores. «En casa non facemos nada. Temos pensado manifestarnos ata que nos fagan caso. De feito, o calendario de protestas vaise intensificar a medida que nos acheguemos a novembro», explicaba Manuel Pombal, un vecino de Eirís.
Mientras sonaban los silbatos y los megáfonos bajo el lema habitual, «Integración sí, nuevos guetos no», tres jóvenes gitanos realizaban paralelamente una contramanifestación esporádica con pancartas de cartón, escritas en el momento, en las que acusaban de «racistas» a los manifestantes: «Yo soy de una de esas familias que van a venir a vivir aquí, ¿es que solo tienen derecho a tener un piso los payos? ¡Luego no quieren que nos dediquemos a vender droga!», decía uno de los chavales, que afirmaba vivir actualmente en Penamoa.