Jugar a pillar a la hora del recreo en el CEIP Luis Seoane de Canide, en el concello de Oleiros, depende del tiempo. Lleva haciéndolo desde el comienzo de las clases, que ya empezaron con unos días de retraso en septiembre. Los 120 niños de Infantil solo salen al patio cuando no cae agua porque carecen de un recinto cubierto. Para poder pasar la media hora reglamentaria que tienen de asueto, la dirección del colegio tiene que repartir a los alumnos entre la sala de usos múltiples, la biblioteca y una pequeña zona en el interior del inmueble, según explicó ayer el director del centro, Ricardo Rico. Ayer, el Luis Seoane volvió a remitir dos escritos de protesta a la delegación de la Consellería de Educación en A Coruña, pero fuentes de ese departamento de la Xunta confesaron que, por el momento, no está previsto dentro de las obras presupuestadas el cubrimiento de parte del patio del centro oleirense. Lo que parece tener visos de arreglo es el problema de los areneros, unas áreas habilitadas en el patio para que los más pequeños puedan jugar. En jornadas de tormenta como las de los últimos días, estos se embarran e impiden el paso. Pero en cuestión de días este mobiliario será retirado para que los alumnos puedan utilizar ese espacio al aire libre. Los que están muy molestos con el resultado de las reformas del colegio y que todavía están inacabadas son los miembros de la asociación de padres. La directiva, reunida ayer, pedirá una entrevista con el delegado de Educación para pedir una explicación sobre el estado de las obras. El centro fue ampliado durante el pasado verano, pero la reforma quedó inacabada. El colectivo de padres, tal y como explicó la responsable, María del Carmen Fontenla, denuncia que, entre otras cosas, los estores están colocados al revés y es urgente arreglarlo.