Al 60% de la población le sobran kilos. Moverse más y comer menos es el único secreto, dice el doctor, para mantener el tipo
25 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.«Yo soy de chuletón, patatas fritas y chocolate», confiesa Fernando Cordido, endocrino del Juan Canalejo y catedrático del departamento de medicina de la Universidade da Coruña. Pero todos los días, como por prescripción facultativa, se come una ensalada. Le preocupa, y mucho, la epidemia de la obesidad, sobre todo en los niños.
-¿Por qué tenemos hambre?
-Sentimos hambre por unos mecanismos fisiológicos muy complejos que estimulan los centros cerebrales del apetito. Perto también tenemos hambre por un componente social y ambiental. El acceso libre a la comida favorece lo favorece. Pero es muy importante tener hambre, aunque lo consideremos malo, porque nos permite seguir vivos, es un mecanismo defensivo, motiva la consecución del alimento y a lo largo de la evolución ha permitido al hombre sobrevivir.
-¿Comemos con los ojos?
-Desde luego que comemos con los ojos e incluso corremos el riesgo de hacerlo en exceso por factores externos, como la presentación de los platos, las fiestas... Hay algún estudio que demuestra que si a una persona le pones una ración de 500 calorías y a otra una de 2.000, come más el que más tiene en el plato.
- ¿Cuánto comemos de más? -Comemos de más y comemos mal. Es decir, más cantidad y de alimentos con alto contenido calórico. -¿Cuál es la receta para mantener el peso? -Los mecanismos de regulación del peso son bastante precisos. Es decir, comer solo un poco más favorece el desarrollo. De la misma forma, no hace falta comer mucho menos para perder peso. El problema es mantenerlo. -Nada de dietas milagro. -Por supuesto. Nada de nada. Critico la magia, no conduce a ninguna parte. Mantener el peso es una cuestión a largo plazo. No se trata de hacer dieta un mes antes del verano, sino de mantener hábitos de alimentación y ejercicio pensando en años más que en semanas. -¿Qué volumen alcanza el sobrepeso? -La obesidad es menor, pero alrededor del sesenta por ciento de la población le sobran kilos, es decir, tienen un índice de masa corporal por encima de 25. Nos estamos aproximando a las cifras de Estados Unidos, el país con más obesos del mundo. -¿Cuál es la receta para comer bien? -Hay algunas claves en la dieta, pocas pero muy importantes: hacer un mínimo de tres comidas al día, disminuir la cantidad global de calorías, aumentar las frutas y las verduras, disminuir las grasas y los dulces y hacer el ejercicio.
-¿Un truco para llevar la teoría en práctica?
-Hay que adaptar el ejercicio a la vida diaria, y no al revés.
-¿Por ejemplo?
-Ir andando al trabajo o, si se va en coche, aparcarlo a tres manzanas para obligarse a caminar al menos veinte minutos al día.
-¿Y un truco alimenticio?
-Hay varios. Si no se es capaz de desayunar, hay que tomar algo a media mañana para evitar llegar al mediodía y comer descontroladamente. Aunque no le guste la fruta en general, seguro que hay alguna, aunque sólo sea una, que sí le gusta: coma esa. Y cambie la bollería industrial por el pan.
-¿Qué peso tiene el ejercicio en el control del peso?
-Es difícil perder peso solo con ehercicio, ahora es una ayuda muy importante porque previene la ganancia de kilos. Es decir, si uno se mueve, es más difícil engordar. Al margen de todos los beneficios que tiene para otros aspectos de la salud.
-¿Y quien no tiene tiempo?
-Hay que buscar la forma. Uno puede caminar un rato a paso rápido, correr si es joven o hacerlo dos horas un sábado mirando escaparate. Es importante individualizar el ejercicio a la vida diaria da cada uno y también al tiempo de ocio. Lo recomendable es al menos media hora diaria de ejercicio moderado.
-Se está hablando mucho de la obesidad infantil.
-Es un grave problema. Los niños tienen que moverse. Lo veo por mis hijos. Siempre dejo mal a las videoconsolas porque son muy adictivas y sedentarias. No digo que no se juegue con ellas, pero hay que controlar su uso y sacarlos más al parque y a la plaza. En las plazas tienen que correr los niños, no el alcohol del botellón. Por cierto, además de ser un tóxico, engorda.