El letrado coruñés recibe hoy una distinción papal en reconocimiento a su constante labor asistencial
11 oct 2007 . Actualizado a las 11:53 h.La vida de Gonzalo Fernández Obanza ha estado siempre ligada al Derecho y a una silenciosa, pero práctica, labor asistencial de la que dan fe muchos coruñeses, y a la que, con gran afabilidad, le resta toda importancia. Acaban de concederle la Cruz Pro Ecclesia et Pontífice, una condecoración establecida el 17 de julio de 1888 por el Papa León XIII para reconocer los méritos de clérigos o laicos, hombres o mujeres. Es la más alta condecoración que otorga el Vaticano, sin tener carácter caballeresco, es decir, sin referirse a los títulos nobiliarios.
-¿Cómo ha recibido esta distinción?
-Esto es una desmesura. Es una distinción pontificia que concede directamente el Papa a seglares que han destacado en algunos servicios. Pero, en este caso, se ha hecho sin mi conocimiento, sin mi consentimiento y sin mi merecimiento. Y esto no es falsa humildad, es simplemente decir lisa y llanamente lo que hay.
-¿De quién partió la propuesta?
-Al parecer, fue de una comisión presidida por el párroco de San Jorge que hizo una propuesta que han firmado no sé cuantos miles de personas, porque todavía no he podido ver los pliegos de firmas que al parecer son muchos.
-¿Ya sabe cómo va a ser la ceremonia de entrega?
-Por lo que me han explicado será el jueves, a las ocho de la tarde en la iglesia parroquial de San Jorge, en una misa normal que será oficiada por el arzobispo de Santiago, y supongo que concelebrada por el párroco, y quizá otros sacerdotes. Me dicen que el arzobispo me ofrecerá la condecoración, yo tengo que responder agradeciéndola, y entonces ya me la impone. No sé si es de colgar al cuello o de solapa, pero será una cosa sencilla. Y, luego, salir a la calle todo colorado.
-Pero, a sus 84 años, ya no se pondrá colorado.
-No crea; colorado no, pero si con el pudor de no saber por qué me dan esto.
-Siempre estuvo vinculado a cuestiones sociales
-Bueno, estuve en los cursillos de cristiandad, fui rector de la Escuela de Práctica Jurídica, tampoco sé por qué me hicieron luego miembro de la Real Academia de Jurisprudencia, y, desde hace 14 o 15 años, soy el presidente de la Constructora Benéfica de la Sagrada Familia. Ahí estábamos un conjunto de dinosaurios como Pedro Lasheras, que ahora tiene 88 años, y fue el alma máter del barrio de la Sagrada Familia, o Antonio Lorenzo, que tiene ahora 93 años.