25º... y las castañas al fuego

A CORUÑA

Los árboles frutales de Salvador de Madariaga maduraron antes de tiempo por el buen tiempo

20 sep 2007 . Actualizado a las 13:45 h.

Como si del hemisferio norte y sur se tratara, cruzar la ciudad de Elviña a Riazor es cambiar de estación. Mientras en la playa todavía hay quienes intentan aprovechar los últimos rayos de sol, en Elviña se preparan para celebrar el magosto. La explicación, el buen tiempo que hizo durante el mes de septiembre. Los erizos han cubierto las aceras de la calle de Salvador de Madariaga porque las castañas han madurado antes de tiempo. Son silvestres pero comestibles y los vecinos no dudan en recogerlos para adelantar la tradicional fiesta gallega. «No sabemos si se pueden comer o no, pero vamos a probar», señala Martín, vecino de Elviña.

En teoría, según la evolución de la naturaleza, la castanae sativa o castaño florece en mayo para madurar entre octubre y noviembre. Tina Navío, experta en plantas, asegura que a estas alturas se han adelantado varios frutales. «El castaño necesita frío y calor, y ha sido un verano muy atípico. Ha tenido calor abril y mayo, el mal tiempo de junio y julio le ha venido muy bien , y ahora este buen tiempo ha ayudado a que maduren más rápido», explica.

Sin embargo, aunque la climatología ha sido la principal causa, «hay algunas especies que maduran antes», aclara Tina. «El hecho de que estén en el centro de la ciudad, y en una zona bastante resguardados», también influye, añade.

Aunque ha llegado hasta nuestros días considerada como una especie autóctona, los castaños hay que agradecérselos al imperio romano, ya que la afición de los romanos por este fruto originario de Italia les llevó a extenderlos por todo el imperio.

Los erizos se caen hasta la carretera, y la gente no duda en bajar hasta el asfalto para llenar sus bolsas con castañas, como si una tarde en el campo se trasladara a las calles de Elviña. Pero el sol brilla en la ciudad y los vecinos, algunos de vuelta de la playa, pasean con la vestimenta típica de los meses de calor, y precisamente las chanclas no son el calzado más adecuado para caminar entre erizos. «Vas andando y te pinchas con las espinas de los erizos», comenta otra de las residentes de la zona.

Los termómetros marcan 25 grados centígrados y a estas alturas de verano ya hay quién tiene las castañas al fuego...