¡Feliz año 5768!

A CORUÑA

La comunidad judía Ner Tamid de A Coruña, celebró ayer su cena de Rosh Hashaná, es decir, año nuevo

13 sep 2007 . Actualizado a las 11:07 h.

Hoy comienza un nuevo año para la comunidad judía. Más concretamente, el día de hoy corresponde al primero del mes de Tishri del año 5768. Por eso en la noche de ayer la comunidad judía Ner Tamid celebró su Rosh Hashaná, es decir, una cena de fin de año cargada de tradición.

A medio camino entre una fiesta y un oficio religioso, los presentes -entre ellos gente venida de Nueva York y París- pudieron disfrutar de toda la liturgia preceptiva en un día como este, además de las correspondientes viandas kosher. «El menú no incluye carne, ya que no tenemos cerca a ningún matarife judío, pero hay pescado, que debe tener espina y escamas. Seguimos el ritual sefardí, en el que los alimentos están cargados de simbolismo. El pan que tomamos, por ejemplo, es redondo y representa el ciclo de la vida», explica Adiel Cangado, oficiante de esta fraternidad. Dátiles, calabaza, remolacha, vino... Todo bendecido y acompañado de diversas peticiones para afrontar el nuevo año, además del toque de un cuerno de carnero, como parte de la liturgia. Es la primera vez en 515 años, desde la expulsión en 1492 de los judíos por parte de los Reyes Católicos, que suena este cuerno en A Coruña: «515 años como las 515 veces que Moisés pidió entrar en la tierra de Canaán», matiza Ramón de Oliveira, presidente de la comunidad.

La Javurá Ner Tamid se constituyó oficialmente hace escasos meses con la intención de dar servicio a la comunidad judía gallega, y poco a poco va congregando a un número mayor de fieles. Pero este pasado mes de agosto ha sido especialmente movido: «Suelen cerrar muchas sinagogas este mes y al permanecer activos recibimos visitas de gente de Canadá, Cuba, Francia o Argentina que venían a pasar unos días a la ciudad», cuenta el presidente.

Yom Kipur

El oficiante o shaliaj tzibur de la comunidad -un torrente de conocimientos que abruman más allá del espectro netamente religioso- explica que tras el año nuevo comienza un período de diez días dedicados a la reflexión y el arrepentimiento. Al décimo, se celebra la más relevante fiesta judía: el Yom Kipur: «En esta fecha se pide perdón por lo que se ha hecho o lo que se ha dejado de hacer. Además, es la fiesta en la que se recuerda a los muertos y mártires, lo que la convierte en la más solemne del calendario judío».

Son días de oración, reflexión y ayuno: «Desde 18 minutos antes de la puesta de sol hasta 72 después de la siguiente se guarda ayuno», explica el oficiante. En total, 25 horas y media que se acompañan de unos servicios religiosos extensos en los que se realiza el Kol Nidrei, una oración en arameo en la que se pide la anulación de los votos y promesas hechas en el año anterior. Se trata de un pausado rezo cantado realmente sobrecogedor, que requiere unos esfuerzos vocales que no están al alcance de cualquiera: «Es mi primer Kol Nidrei, así que estoy ensayando constantemente», cuenta un ilusionado Adiel, que lleva encima este cántico en MP3, para empaparse del tono místico.

La cena terminó, por supuesto, con un brindis, pero doble: primero por la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia al Museo de la Historia del Holocausto de Jerusalén, y, cómo no, por que el nuevo año sea dulce; un deseo que en hebreo es algo así como «L'shaná tová tikatevu».