Las paredes de la Fundación Caixanova acogerán en breve el grito del pintor coruñés contra la incomunicación
20 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Jano Muñoz recreó hace años la batalla de Elviña en lienzo. Su última obra, adquirida por la Fundación Caixanova, habla de un enemigo mucho más próximo y temible por su capacidad para pasar inadvertido en medio de una sociedad que ha dejado de escuchar: la incomunicación. -¿En 2,5 por 2 metros se puede apreciar mejor la incomunicación que en un cuadro de pequeño formato? -Cuando estoy a punto de concluir una etapa, suelo hacerlo con un cuadro de gran formato. Supone una innovación, implica enfrentarte a tus miedos. -Un óleo sobre lienzo, realista y que ya tiene comprador. ¿Muestra de que el arte contemporáneo es mucho más que abstracción? -No existe una tendencia, ni en el arte, ni en ningún aspecto de la vida, tampoco en las amistades. La obra era un motivo importante para arrancar otra vez. -¿Lo de la comunicación es como un estímulo: de tanto repetir que existe, el resultado es la incomunicación? -A mí me parece muy mal que se hable de la era de la comunicación, cuando estamos en la época en la que menos se habla, menos se dialoga, menos se reflexiona. Eso conduce a que la gente no se arriesgue, no piense. -¿Cómo se lleva lo de que le sigan llamando a uno «joven promesa» tras tantos años pintando? -No me importa que me llamen joven. Lo de promesa... La sopa me la gano con mi pintura desde hace mucho tiempo. -¿Es posible todavía el grito de «resistiré» contra la incomunicación? -Es muy fácil manipular a la masa y conseguir que sólo piense en cosas que no son importantes. -¿Cómo se ve la ciudad desde la cima del Banco Pastor? -De una manera totalmente diferente. Desde arriba también encuentras gente, puedes cruzarte con un antenista, por ejemplo. Te da una visión muy distinta de una ciudad que conoces muy bien. -¿Y la trayectoria propia a la altura del 2006? -Me he dado cuenta de lo importante que es la obra, y lo poco importante que es hacerse famoso con ella. No importa la persona, sino el trabajo. Eso es lo que va a quedar.