EL DERRIBO de la fachada de una casa en Juana de Vega nos trae el recuerdo que en ese inmueble figuraba una lápida que certificaba haber vivido y muerto allí el Poeta da Raza, Eduardo Pondal, el vate de Ponteceso que pidió ser enterrado, sino era posible en su villa natal, en San Amaro de A Coruña, junto a Manuel Murguía y Pascual Veiga, autor éste de la música de Os Pinos , de Pondal, y por tanto del himno gallego. Pero hecho este preámbulo pedir, o rogar, que no se pierda esta lápida, pues hemos asistido últimamente a la desaparición de la que señalaba en la Rúa Nueva la casa natal del político Daniel Carballo (edificio de Caixa Galicia) y, con asombro, a la que figuraba en Paio Gómez Chariño para resaltar que allí había vivido Pablo Ruiz Picasso. No andamos muy finos en A Coruña en ésto de las lápidas conmemorativas. Ejemplos: la que da el nombre de la enfermera que acompañó a los niños coruñeses en la expedición Balmis o la de Vicente Aleixandre (y no Alexandre). La misma de Picasso en la calle Real se dejó oscurecer por otra de un amarillo rechinante que la anula. Falta en dicha rúa colocar, entre otras, las de Juana de Vega, Modesta Goicouría y Eusebio da Guarda. De ello escribiremos otro día.