El pulso de la ciudad Juan Antonio García ya tiene preparado el ingenio de papel que los vecinos de Os Castros lanzarán el próximo sábado con motivo de las fiestas del Carmen
14 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?ólo falta que el sábado por la noche el tiempo acompañe. Ayer estuve en el taller donde Juan Antonio García Suárez terminó de pegar las láminas de papel que dan forma al ya tradicional globo de Os Castros. «También soy el encargado del que se lanza en las fiestas de Oleiros y este año haré un tercero con motivo del 75 aniversario del equipo de fútbol del Obrero», me comentó el hombre del globo, que dice que aprendió el oficio gracias a un maestro ya desaparecido, José Presedo, de Guiliade. «Se hace de manera tradicional, pero ahora utilizo colas de contacto», explicó. Las fiestas de Os Castros son especiales este año, ya que se celebra el 50 aniversario de la parroquia del Carmen. Comienzan hoy, a las 20.30 horas, con el pregón de la concejala Aurora Moinelo, y se desarrollarán hasta el sábado. «En el intermedio de la verbena será cuando se lance el globo», me comentó el presidente de la comisión Fernando Vieites Blanco . ?ace unos días almorcé en el restaurante La Bodeguilla del Huerto, de Santa Cristina, uno de los locales de la zona, junto con El Huerto y el Bitákora, que regenta José Manuel Menéndez Rodríguez . A lo que iba. Allí se celebran unas curiosas jornadas dedicadas al bacalao Reikia. «Es de Islandia y ya viene preparado para cocinar con la sal justa, con lo que no hace falta ponerlo a remojo», me comentó el responsable de Copama, la empresa que distribuye el producto. Para la ocasión se trajeron a un cocinero vasco, Enrique González , del restaurante Bacaladera de Bilbao, que enseñó algunos trucos a los profesionales locales Carlos Diehl y Eduardo Villar . ?abor a sal hay por el puerto coruñés, mientras no nos lo cierren. Durante el pasado curso escolar un total de 2.520 alumnos de colegios de A Coruña visitaron las instalaciones gracias al programa, no de fiestas, promovido por la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento. Hubo opiniones para todos los gustos pero, en general, lo que más les gusto a los chavales fue la torre de control marítimo. Ahí tienen a los últimos excursionistas, alumnos de un centro de educación especial.