Reportaje | Así es Venus, el cuerpo celeste que más brilla, con permiso de la Luna y el Sol Coincidiendo con el tránsito de este paradójico infierno volcánico, el primero en 122 años, la Domus estrena un documental sobre su ciencia, su mitología y su arte
04 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Es el planeta más sensual de todos. El lucero del alba. Un infierno volcánico inhóspito, el cuerpo celeste más brillante en nuestro cielo. Venus, donde la lluvia es de ácido sulfúrico y la temperatura es superior a 400 grados, ha robado por unos días protagonismo al planeta rojo. Al mismísimo Marte. En apenas 72 horas se producirá un fenómeno del que ya no quedan, que se sepa, testigos vivos. Sucedió el 6 de diciembre de 1882. Fue el último tránsito de Venus, cuando el planeta se interpuso exactamente entre la Tierra y el Sol, lo que permitió ver su silueta durante unas horas sobre la luz cegadora del disco solar. Sucederá de nuevo el próximo martes. Y no volverá a pasar hasta el año 2012, aunque para verlo desde A Coruña habrá que esperar a los años 2117 y 2125. Para conmemorar el evento, la Casa de las Ciencias, en colaboración con el Planetario de Pamplona, acaba de estrenar Cita con Venus, un programa que trasciende lo puramente científico y se sumerge en los aspectos mitológicos y artísticos relacionados con el segundo planeta del sistema solar. Galileo y Boticelli El programa arranca con un panorama del año 3.000 antes de Cristo, recreando el castro de Baroña y la lejana civilización de Babilonia. A Venus, la estrella errante, dedicaron parte de su vida y de sus investigaciones astrónomos como Galileo, quien comprobó que el planeta presentaba fases semejantes a la Luna; o Boticelli, que dejó para la posteridad sus particulares visiones del planeta con Nacimiento de Venus o Venus y Marte. Picasso, Botero y Lorca también pusieron su pincel y su pluma al servicio de este infierno volcánico. En la película Cita con Venus también se muestran las imágenes captadas por la sonda Venera, en los años 70, y la sonda Magallanes, en los noventa. Así se pudo comprobar que el astro más escurridizo, una perla amarillenta sin relieve ni detalle, al que se ha relacionado con el paradigma de la belleza femenina, es paradójicamente la representación más fiel del infierno.