Crónica | Concierto didáctico de la OSG El Teatro Rosalía de Castro se llenó de un público osadamente sincero. Algunos niños le dieron la espalda al escenario y otros bailaron sobre sus butacas
07 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?ientras una pequeña melómana llamada, curiosamente, Chenoa se desmelenaba bailando en el pasillo de butacas, Alejandra se quejaba amargamente a su madre: «Esto podría ser una tortura para niños». El Teatro Rosalía de Castro se llenó ayer por la mañana del público más sincero: los niños. Un buen número de familias acudieron al concierto didáctico organizado por la Orquesta Sinfónica de Galicia para escuchar y, por primera vez en un espectáculo de este tipo, bailar. Un repertorio variado del grupo instrumental Tango 7 y dos bailarines sobre el escenario lograron animar a todos. Del vals al Aserejé . Los músicos lo intentaron todo: bromas, escenografía y golpes de efecto en forma de pasos de baile para gustar y tratar de explicar de forma amena algunos conceptos musicales. Conquistaron a una parte del auditorio infantil y a todos los padres. Chenoa se lo pasó tan bien que aprendió a aplaudir para la ocasión. Su amiga María no paró de emular los pasos de la pareja de baile. Cuando se encendieron las luces prorrumpió en un rotundo «Noooooo» que casi confunde a los músicos que saludaban desde el escenario. Dos filas más allá, estaba la butaca vacía de Alejandra, que ya había conseguido que su madre la llevase al parque.