Actores «totales»

Erika Castro Pose A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: CESAR QUIAN

Niños del grupo de teatro Menudo Trajín, ciegos o deficientes visuales, emulan en el Fórum a los profesionales de la farándula

03 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

«Yo, de mayor, quiero ser carpintera». Lo dice Sandra, diez años y unos preciosos ojos castaños. Sandra lo sabe porque se lo han dicho, pero nunca los ha podido ver reflejados en un espejo. Es ciega, y una más del grupo de teatro infantil Menudo Trajín. Han venido desde Cádiz para participar en la IX Muestra de Teatro de la ONCE. Dos de sus compañeros también son ciegos, son Antonio y Aina. Cuatro ven perfectamente. Los demás tienen problemas más o menos graves de vista. Los videntes tienen órdenes de no dejar solos a los demás, y ayudarles cuando sea necesario. Pero su relación va mucho más allá.Pasean por la ciudad con los monitores. Inmaculada, que acaba de salir del hospital, lleva a Aina de la mano. «No dormí nada, cada tres horas me despertaban para ponerme el colirio».Salvador, padre de Salvi, uno de los niños, dice que a la ceguera se suelen unir otros problemas. La mayoría de los pequeños están tomando algún tipo de medicación, que les recuerdan los monitores. Antonio se coge del brazo de Germán. Formaliza para Belén, la directora, su cara de niño travieso. Su compañero le lee los titulares de una revista y describe las curvas de Shakira. Van con los mayores, con Ceferino, el abuelo del grupo con 13 años, Juan Luis y Cristian. María Ángeles, tímida, tiene 11 años. Su hermano Jesús, con 6 años, es el más pequeño. Es como la mascota del grupo. Su amigo Guillermo hará de indio, de pirata y de rey. Salvi , que el día anterior cumplió 11 años, va de unos a otros.En María Pita, unos acarician las farolas y los adornos de la puerta del ayuntamiento. Los demás y los monitores pintan con palabras lo que ven y a su manera todos descubren la ciudad.A media mañana van al Fórum, a conocer el escenario. En parejas, miden distancias y pasean por escena. Algunos admiten que están nerviosos. Juan Luis no, dice que es una actuación más. «Sí, en Galicia y con la sala llena, pero es una actuación más», se ríe Salvi . A las cuatro se abre el telón. Hoy, a las 11, repetirán la obra. El objetivo era integrar a ciegos y videntes, y al verlos juntos, un grupo de amigos, sabes que realmente funciona.