El proyecto de la calle oleoducto enfrenta a los residentes y a éstos con el Ayuntamiento La iniciativa del Concello no convence a la gestora, pero sía las asociaciones
13 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El muro de Repsol no sólo divide al Castrillón. También a los residentes en la zona. Unos apoyan el proyecto del Ayuntamiento y otros no. Los primeros se agrupan en las dos grandes asociaciones vecinales de la zona (Cruceiro y Castrillón-Urbanización Soto). Los segundos en una gestora creada por y para enterrar el muro. Éstos defienden un proyecto alternativo para la zona que abandera la idea de que la avenida de los Caídos se amplíe y pase por encima de la tubería muriendo en una glorieta. También exigen que el oleoducto sea enterrado por completo. Por contra, la propuesta del Ayuntamiento incluye la eliminación de unos 25 metros de muro y una sensible reducción en el resto de la estructura, así como pasos a nivel de una zona a otra, que conectarán el pasado del oleoducto con el futuro de Eirís. Esto permitirá cruzar, de lado a lado, lo que durante décadas ha sido una valla infranqueable y ha dividido a un barrio en dos.Repsol, la otra parte en el conflicto, ve inviable el enterramiento total del oleoducto porque llevaría a la petrolera a paralizar su producción durante las obras.Por otra parte, la asociación de vecinos Castrillón aclara que el barrio no perderá ninguna línea de autobús.