Su despacho en la coruñesa calle de Primo de Rivera está repleto de mapas. En su mesa se acumulan billetes de avión y propuestas de todo tipo. El fútbol le entretiene, pero ya no le apasiona. Por lo que sigue dando su vida es por la promoción de la imagen de la ciudad y de Galicia. Se llama Ramón Orjales (A Coruña, 1941) y acaba de ser nombrado presidente de la Asociación Gallega de Organizadores Profesionales de Congresos en la última asamblea de este organismo con el respaldo de todos sus colegas. «Queremos dignificar la profesión, unir a todos los estamentos vinculados con la organización de reuniones y, en un futuro a medio plazo, reducir al mínimo el intrusismo que ahora tenemos detectado», avanza como líneas maestras de su programa de trabajo. -¿Cómo está el sector? -Nuestro gran reto a medio plazo es agruparnos. En Galicia hay muchas empresas relacionadas directa o indirectamente con esta actividad que trae a miles de personas a la ciudad cada año y genera un importante caudal de puestos de trabajo. Yo soy socio fundador de la asociación, que empezó a trabajar en 1994. Y participamos en otra Federación a nivel nacional. Nos gustaría estar muy unidos, porque se avecinan momentos especiales. Y a los aspirantes sólo les exigimos demostrar una solvencia y haber organizado al menos ocho congresos en los últimos dos años. -¿A pesar de la crisis del chapapote del «Prestige»? -Claro. Ése es otro gran reto. No podemos dejar que Galicia sucumba al chapapote. Tenemos que aprovechar los restos de la catástrofe para sembrar los cimientos de un futuro esplendoroso. Es cierto que hay algunas playas muy manchadas. Pero también hay otras que están limpias. Y nos quedan los ríos, los montes, la gastronomía... Los gallegos no somos ciudadanos del Congo belga -dicho esto con el mayor de los respetos- que estamos esperando una limosna. Tenemos que ponernos en pie y luchar por lo que es nuestro para que sean los científicos quienes arreglen el desastre ecológico. -O sea, que no hay que ponerse pesimistas. -Yo creo que no. En las estadísticas, los congresistas siempre se decantan por Galicia. Los hechos lo demuestran. Cualquier reunión en A Coruña o alrededores reúne a más delegados que en cualquier otro punto del país. -Es el llamado encanto de la gastronomía. -Aquí hay muchas más cosas que la buena mesa, aunque es evidente que es uno de los mejores carteles que tenemos. Este año, por ejemplo, las previsioness dicen que va a ser bastante regular. Pero el próximo ejercicio anuncia un considerable repunte, porque coincide con un año santo. -A Coruña se ha volcado con el mundo de los congresos y parece que la apuesta ha salido bien: nuevos hoteles, un palacio nuevo... Son inversiones importantes para la ciudad. -Por supuesto que benefician a A Coruña, pero también al resto de su entorno. Tenemos un cuatro estrellas reconvertido en hotel de cinco. También hay otros tres recintos de cuatro estrellas. Y uno más a punto de abrirse. Nuestra empresa, Orzán Congress, ya tiene reservadas diecinueve citas para este año. Y eso que aún estamos en febrero. Galicia tiene gancho y estamos ante un fenómeno al alza. -¿Repercutirá la nueva oferta de alojamientos hoteleros en una rebaja de los precios y, por lo tanto, de los costes? -La lógica hace pensar que sí, pero no podemos olvidar que las tarifas dependen de la relación entre la oferta y la demanda. Aunque ahora hay más camas, es probable que también se incrementen los visitantes. -También convendría recordar la crisis de Alvedro. -Ese problema daría para un monográfico. El gran reto sería conseguir un servicio regular de calidad que facilitara enlaces rápidos y a buen precio. Pero Alvedro no es ningún muerto, sino que es una infraestructura que hay que defenderla como sea, porque es muy interesante desde el punto de vista comercial. Y también es un valor vital para el tránsito nacional de pasajeros y mercancías. -¿Es una infraestructura víctima de una rivalidad local con Santiago? -No creo. Pero es que además A Coruña y Santiago son dos destinos que deben convertirse en complementarios, porque no se concibe venir a uno y no ver el otro o los alrededores. «El próximo año volverá a ser muy bueno, porque coincide con el Xacobeo» «No estamos esperando ninguna limosna, sino que tenemos que luchar para recuperar el estado previo a la catástrofe»«A los eventos que se celebran en A Coruña o en cualquier otro punto de la comunidad siempre acude más gente que en el resto de España»«La buena mesa es uno de nuestros mejores carteles, pero no el único»