El número 701 es el número de los afortunados. Es de esos números que, como el 8.103 del último sorteo de la lotería de Navidad, tienen un brillo especial. Está atornillado sobre una puerta de caoba y marca el acceso a la suite presidencial del La Toja Finisterre. Ayer esa línea fue cruzada por una docena larga de periodistas que asistían a la presentación en sociedad del renovado hotel, único cinco estrellas de la ciudad. Estrella «Espero conseguir para el restaurante la estrella Michelín», explica Vicente, que ya cuenta con una en su establecimiento de Santiago. Es la verdadera punta de lanza del hotel. Su director, Enrique R. Mas Cassel, no lo duda. «Queremos convertirlo en un referente», asegura. Vicente ha preparado durante cuatro meses el desembarco, para el que contará con varios miembros de su equipo habitual. Hasta el cielo Los ascensores levantan a los periodistas hacia el cielo, hacia la 701. Allí espera el baño de invitados, la televisión de plasma, los 80 metros cuadrados de superficie, el salón con dos ambientes y el baño principal con tres espacios diferenciados (doble lavabo, vestidor y un reservado para la bañera hidromasaje y la ducha). Las vistas son espectaculares, y el grupo empieza a especular con el precio, que asciende a 450 euros la noche. Ocupar cualquier otra habitación oscila entre los 125 y los 225 euros. Al bajar, habla Toñi Vicente: «A Coruña se merecía un hotel como éste».