Las chispas no llegaron a saltar ayer en el pazo de Mariñán, a pesar de que el tema a debatir tenía mucho que ver con la corriente eléctrica. Lo que sí quedó claro es que no existen barreras lingüísticas ni fronteras cuando se quiere abordar un asunto. Desde Rusia a Portugal ,o desde Venezuela a Irán pasando por las Islas Mauricio, la India, Grecia, Marruecos, Libia o Puerto Rico, los representantes de las distintas delegaciones se subieron en una torreta de Babel para debatir el presente y futuro de la energía eléctrica. La procedencia de muchos de ellos quedaba delatada por sus rasgos, que luego confirmaban una vez abierta la boca. Para superar los problemas del idioma, aunque el lenguaje de los signos nunca falla en estas situaciones y es el más socorrido en caso de duda, se habilitaron cuatro cabinas de traducción, que permitieron seguir el debate en gallego, inglés, francés y español.Pero no todo fueron conferencias y presentaciones. Los asistentes al congreso, algunos de los cuales fueron alojados en el propio pazo de Mariñán, tuvieron la ocasión de poder disfrutar de la oferta cultural y paisajística coruñesa. Asimismo, pudieron degustar las especialidades gastronómicas gallegas, algo para lo que tampoco es necesario saber idiomas, aunque tenga mucho que ver con la lengua.