La acusada adquirió a un delincuente dos cazadoras por mil pesetas Un hombre se le acercó en la calle y la engatusó con el precio de la prenda. «Estas dos cazadoras serán tuyas por mil pesetas», le dijo. Se cerró el trato y días después, la mujer vestía la cazadora cuando se topó con su dueña, que reconoció como suya la prenda. Y la Justicia habló: «Impongo nueve meses de cárcel».
04 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Alguien saqueó el armario de Lucía el 7 de noviembre de 1996. Para llegar hasta él, forzó la puerta de entrada de un piso del bloque segundo de la segunda fase del polígono de Elviña. Ya dentro, el ladronzuelo no pudo robar más que algunas piezas de ropa. Dos de esas prendas eran vendidas por una persona, del que no se conocen ni rasgos ni sexo, en O Birloque. En plena calle y a la luz del día. Por allí pasaba Blanca C. R., que se interesó por lo que aquel desconocido ofrecía. Del escaparate de la delincuencia que era el maletero de su coche salían dos cazadoras de tela. Una ganga: «Mil pesetas (6,01 euros) las dos». Compradora y vendedor sellaron el trato con un apretón de manos. Días después, Blanca paseaba la cazadora cuando se topó con la propietaria. Un defecto en la prenda fue crucial para reconocer como suya la cazadora. Y fue la Justicia quien le colgó una etiqueta en la manga: «Buena, bonita, barata y ¡robada!». Por ello la condena a nueve meses de cárcel. ~~