SUSANA BASTERRECHEA LA ENTREVISTA Federico Luppi, actor argentino que protagoniza el corto de la Universidad «Toda clase de pieles» Es capaz de hacer tres películas al año y también un hueco en su agenda para protagonizar un corto de bajo presupuesto. Federico Luppi se embarcó en «Toda clase de pieles», de Manu Mayo, por amistad y por la historia de una niña maltratada por su padre. El papel de malo le resulta familiar. «He hecho muchas películas de individuos bastante cabrones», comenta. Este argentino que iba para dibujante cree posible hacer buen cine pese a la hegemonía yankee. «Este corto de la Universidad es el ejemplo», apunta.
19 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Es un grande de la escena que se exige lo mismo ya sea actuando en un corto que en un largo. «Es el mismo nivel de cansancio, de angustia, de ruego porque las cosas salgan bien», dice. -¿El reconocimiento le ha llegado a destiempo? -Es como regalo inesperado y no el motivo para planificar una carrera. Creo que vino cuando tuvo que venir. -Ha hecho comedia pero siempre se le conoce por sus papeles más dramáticos... -Es que he hecho muchas películas de individuos bastante cabrones, pero tengo un buen sentido del humor. Cuando elijo un personaje es porque tiene un aspecto que lo hace vulnerable, humano. No creo en las películas políticas pero sí en el hombre colocado en una situación límite. -¿Haría una serie de televisión? -Sí, pero una de las cosas que me entusiasma del cine es que tras dos meses de trabajo muy intenso puedo estar tiempo recargando baterías. La televisión no lo permite. Me resultaría menos gratificante, lo que pasa es que pagan mejor. -¿Por qué llega tan poco cine argentino a las salas de proyección españolas? -Es el precio de las políticas típicas de Sudamérica. Yo, sudamericano, tengo que ver filmes bolivianos o chilenos en Huelva o Valladolid, porque allá no las pasan. Hay un gran déficit de políticas culturales. Algún día seremos adultos. -El monopolio «made in USA» tendrá algo que ver... -Con todas las dificultades que implica la hegemonía del cine sajón se puede hacer otro mucho más comprometido y leal con nuestra tradición capaz de generar un mercado importante. Los gobiernos deben darse cuenta de que el cine es un embajador de lujo. -¿Ha pensado en dirigir? -Nunca tuve la fantasía de verme algún día detrás de una cámara. La tarea del director necesita visión de empresario. Hay que tener un coraje y un temple que no sé si tendría.