A Coruña, que sólo ocupa el 8% del suelo gallego, representa un sexto del valor catastral de la comunidad Algún astuto iluminado llegó a arrancar a un grupo de turistas japoneses un cheque a cambio de la torre Eiffel. Cuentan que los más avispados han logrado «colocar» a un incauto paseante tesoros de propiedad universal, como la Luna, o la mismísima aurora boreal. Si alguno de estos tahúres se plantease poner A Coruña en venta tendría que colgar en el puente del Pasaje un cartel con una cifra de espanto porque, según los datos del Ministerio de Hacienda, el valor catastral de la ciudad se eleva al billón de pesetas.
06 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Estos números, por supuesto, son pura utopía, pues, que se sepa, ni el sultán de Brunei ni Bill Gates pretenden adueñarse de este rincón del planeta. Los únicos temores podrían proceder del Reino Unido, ya que la mujer más rica del mundo, la reina Isabel II de Inglaterra, ha puesto sus ojos en la ciudad que gobierna el caballero del Imperio Británico Francisco Vázquez. Por el momento, parece conformarse con el pedrusco de Gibraltar. Las sesudas estadísticas de la Dirección General del Catastro tasan nuestra urbe en 990.090 millones de pesetas. Ese sería el precio _más virtual que contante y sonante_ de las 18.410 parcelas existentes en la ciudad, fincas urbanas que ocupan más de 14 millones de metros cuadrados. La más cara En Galicia, A Coruña es la auténtica milla de oro. Además de ser el municipio más caro (Vigo, con una superficie mucho mayor, sólo cuesta 772.000 millones) la ciudad representa un sexto del valor catastral total de la comunidad. El dato ilustra perfectamente el abismo que separa el coste del suelo rústico y el urbano, ya que A Coruña, con un solar de 36,8 kilómetros cuadrados, apenas ocupa un 8% de los 29.000 kilómetros cuadrados de la finca gallega. Dentro del propio casco urbano también hay clases. Hay quien sostiene que los precios de los pisos navegan por la estratosfera, pero peor lo tiene quien quiera comprar, pongamos por caso, todo un estadio. El fortín de Riazor, por supuesto, no tiene precio, pero los burócratas de Hacienda, puestos a poner etiquetas, le han colgado al hogar del Dépor un valor teórico de 2.477 millones. Toda una ganga si lo comparamos con el importe que habría que apoquinar para hacerse con los servicios de un Fran o un Djalminha. El palacio municipal de María Pita, el auténtico símbolo de la que en su día se bautizó como Ciudad-Estado, anda por los 1.300 millones de pesetas, a lo que se pueden añadir los 700 millones que cuesta su contenido. A Coruña, en suma, bien vale un billón de pesetas.