Rainer Weiss y Barry C. Barish, nobel de física: «Lo que investigamos ayuda a comprender lo que nos rodea»
CIENCIA
Los dos científicos, que están en Oviedo para recibir el Princesa de Asturias, abogan por una ciencia accesible
18 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Rainer Weiss y Barry C. Barish tienen pintada en el rostro la felicidad de quienes han recibido en apenas medio año dos de los principales galardones al mérito científico en el mundo, que comparten con Kip S. Thorne. Su revolucionario descubrimiento de las ondas gravitacionales les ha valido el flamante Nobel de Física, que redondea el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica que también ha galardonado la iniciativa científica internacional LIGO, que posibilitó el descubrimiento.
-¿Qué sabemos hoy del universo, tras la detección de la fusión de una estrella de neutrones con luz y ondas gravitacionales, que no sabíamos ayer?
-Barry C. Barish: Ahora conocemos con seguridad el origen de la ráfaga de rayos gamma, una ráfaga de luz que vimos de manera casual hace veinte años. Veíamos destellos de radiación electromagnética. Pensamos que eran satélites espías, lo vieron por accidente. Ha habido muchas teorías, pero quizá la más divulgada era la que hablaba de la colisión de dos estrellas de neutrones, pero era solo una teoría, sin prueba material. Ahora sí sabemos lo que lo produce, y es la colisión de estas estrellas de neutrones.
-¿Qué esperan ver a través de esta nueva ventana?
-La nueva ventana de la que disponemos es la gravedad, las ondas gravitacionales, que nos permiten ver el universo de manera distinta. Lo que se anunció ayer fue la posibilidad de combinar la información de las ondas gravitacionales con lo que la astronomía siempre ha hecho. Esto es la novedad: la combinación de ambas informaciones. Es lo que llamamos la astronomía multimensajero: uno de los mensajeros son las ondas gravitacionales y el otro las ondas electromagnéticas.
-Si, pero la gente se pregunta para qué sirve todo esto. ¿Para qué?
-(Barish mira a Rainer Weiss como pasándole la pregunta). Rainer Weiss: ¡Me dejas siempre las difíciles! En realidad esa pregunta encierra otra: por qué nos dedicamos a la ciencia. Podemos hacerlo por muchas razones: para que seamos más saludables, en las ciencias médicas; para construir artefactos, con la ingeniería… No es, ciertamente, lo que hacemos nosotros. Lo que nosotros investigamos nos ayuda a comprender todo aquello que nos rodea. Y las personas se sienten más cómodas una vez que entienden cómo son las cosas. Para eso enseñamos ciencia en las escuelas. Un arco iris, por ejemplo, es algo maravilloso por sí mismo, pero cuando entiendes lo que pasa ahí dentro consigues una gran satisfacción añadida. Y eso también se siente cuando entendemos mejor cuál es el inicio del universo, qué tenemos alrededor, qué nos controla, qué sucede en la naturaleza… Es una forma de poesía, si quieres. Algo muy profundo que nos da sosiego y tranquilidad: entender aquello que nos influye en la vida.
-¿Creen que el ciudadano medio ha asimilado los avances de la física del último siglo?
-B: En la sociedad moderna hay más libertad y oportunidades para decidir lo que quiere hacer, más allá de cubrir necesidades básicas; uno puede estudiar esto o lo otro. Es la curiosidad de la que hablábamos. Y es posible que alguien no entienda por qué el cielo es azul de la misma manera que puedo entenderlo yo, pero en todo caso mantiene esa curiosidad y tiene la posibilidad de recibir respuestas sencillas y convincentes.
-Todas las sociedades tienen su propio mito de la creación. Es algo innato al hombre preguntarse de donde venimos, de dónde salió todo y cómo todo avanza. Todas las culturas tienen estos mitos, que tampoco están demostrados por completo, pero la ciencia nos permite demostrar una parte de ellos. Cuando la gente se acerca a preguntarnos estas cosas no les damos grandes ecuaciones. Les damos historias, y lo agradecen.