«La restauración de instrumentos que haremos es única en España»

Rodri GArcía A CORUÑA / LA VOZ

CIENCIA

La sede coruñesa del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología Muncyt cierra un mes para abrir un taller y una biblioteca científica

08 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, Muncyt, cierra su sede de A Coruña del 15 de septiembre al 14 de octubre.

-¿Por qué cierran?

-Para cambiar exposiciones y labores de mantenimiento. La exposición Qwertym la sustituimos por otra que se llama Libros inmortales, instrumentos esenciales. Son los 24 libros más importantes de la historia de la ciencia, una lista hecha por los principales expertos de España en la materia. Ahí están Los Principia de Newton, El origen de las especies, de Darwin, Los elementos de Euclides... La exposición constará de un ejemplar del libro, normalmente una primera edición, un espacio sobre el autor y una pieza de la colección del museo que está relacionado con la temática. Es una manera de contar el esqueleto, la espina dorsal, de lo que es la historia de la ciencia en la historia de la humanidad.

-¿Qué más cambios habrá?

-Algunos menores en otras exposiciones. La obra más importante es la que vamos hacer en la biblioteca y en el aula de restauración. Va a ser la biblioteca de comunicación científica más importante de España. Vamos a acoger el legado de Manuel Calvo Hernando, el que fue fundador de la Asociación Española de Periodismo Científico y estará especializada en periodismo científico, divulgación científica, comunicación, museología e historia de la ciencia.

-¿Y el aula de restauración?

-Servirá para poder dar clases prácticas de restauración de instrumentos científicos. En España no hay ninguna especialidad en las escuelas de restauración en instrumentos científicos y nosotros la echamos de menos. Además pondremos en marcha el taller del museo para la restauración de todas las donaciones que estamos recibiendo que, por cierto, ha aumentado notablemente con la exposición Siglo XX, Cachivaches. La gente se da cuenta que tiene piezas que vale la pena que se conserven en el museo.

-Esa muestra genera complicidad del público porque son objetos conocidos, ¿no?

-El Muncyt trata de llamar la atención sobre este aspecto de que en la tecnología que usamos, que está en todo lo que nos rodea, hay elementos patrimoniales y esta exposición los pone de relieve. Se trata de hacer pensar cuantas de estas cosas merecen ser conservadas. Y aparte del aspecto patrimonial esta exposición tiene el de la implicación personal: la gente no está viendo algo extraño, está viendo una sulfatadora como la que usaba tu tío, una máquina de escribir, una chocolatera... Esto te va meter en tu propia historia y eso hace que resulte atractiva. La implicación personal es clave en la comunicación, en general, y es muy importante en la museología.

-¿Cómo han ido las visitas durante este verano?

-Hemos llegado a 200 visitantes por día. Es una cifra muy buena entendiendo que se trata de un museo de tecnología, que es duro, y que el público viene de vacaciones. Hay que tener en cuenta un indicador muy importante que es la duración de la visita. Estamos viendo si los 700.000 visitantes que tuvo la exposición de Dalí en el Reina Sofía es el único indicador de éxito y todos los especialistas dicen que no. Muchos no pudieron ver bien la exposición por la aglomeración. Tiene que haber un equilibro entre el número de visitas y la calidad. Esa calidad se mide por la duración y los visitantes de este verano nos dan una media de 105 minutos, que es una cifra muy buena para cualquier tamaño de museo. Superar las dos horas es difícil por el cansancio, físico y mental, hasta en el Prado.