Un estudio científico advierte de los efectos negativos que tendría para el ecosistema La campaña informativa, que está llegando a los concellos de la comarca, propone una limpieza selectiva en los arenales
18 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?n estudio realizado por investigadores de las universidades de Compostela y Vigo, Mariano Lastra y Jesús Domínguez, advierte de las consecuencias que para la fauna y el hábitat marinos tiene la limpieza que se realiza en las playas con medios mecánicos retirando las algas que trae el mar a tierra: «Provoca una grave alteración ecológica cuyas consecuencias aún empezamos a vislumbrar». Entre las fundamentales está la eliminación de la fuente de alimentación de algunas aves emblemáticas, como el chorlitejo patinegro, considerado vulnerable en el Catálogo Gallego de Especies Amenazadas. Por ello y otros efectos, la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (Adeac) está llevando a cabo por los concellos mariñanos que tienen playas con bandera azul -el de Burela divulgó ayer esta iniciativa- una campaña. Señaló José Palacios, coordinador de Adeac en Galicia, que se pide que «reaccionen» ante ese estudio científico, que informen de él a vecinos y bañistas y «que no se retiren las algas», proponiendo como medida más idónea una limpieza selectiva y manual y eliminar sólo la basura: plásticos, vidrio, etc. La clave la apunta la investigación: «Aunque a veces son consideradas sucias y molestas, las algas que la marea deposita periódicamente en las playas de Galicia son en realidad el hábitat y el alimento de gran número de especies de pequeño tamaño, cuya existencia depende totalmente de la llegada de estos restos vegetales». También les sirven de refugio, «donde se reproducen y son incluso capturadas por depredadores superiores». Son invertebrados que alimentan a aves limícolas como el chorlitejo patinegro y no suponen, subraya el estudio, riesgo para la salud humana. Además, el depósito de algas ayuda a frenar el arrastre de arena por el viento, a estabilizar las dunas y suministra nutrientes beneficiosos para la pirámide trófica costera. El objetivo de la campaña es «ayudar a hacer compatible el uso turístico de nuestros arenales con su preservación». «Se trata de ver -añaden- las playas como enclaves naturales que tienen su propia dinámica biológica y no meras extensiones de arena casi estéril». También se propone un control de ciertas actividades de recreo en áreas protegidas.