El peor de la clase alcanzó una media de 9,5. Los alumnos más destacados de Galicia comparten experiencias con catedráticos y científicos en Vilagarcía
08 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.No se parecen a Eistein. Llevan los pantalones raídos y piercing igual que cualquier otro joven de su edad. «No somos bichos raros», avisan de antemano. Pero a los cincuenta estudiantes que esta semana comparten con científicos y catedráticos un seminario en el centro de formación del Instituto Social de la Marina, en Bamio (Vilagarcía), les unen sus brillantes expedientes académicos. Ninguno de ellos bajó del 9,5 en sus cursos de bachillerato. Por ello, pocos días antes de que se enfrenten a la universidad, han sido premiados con un curso en el que se codean, entre otras eminencias, con Guillermo Rojo, miembro de la Real Academia Española, o Ramón Villares, director de la Universidad Menéndez Pelayo en Galicia, para analizar su futuro académico y compartir experiencias. Insisten en que son iguales que cualquier otro muchacho de su edad, que les gusta la música, salen por la noche, el que puede tiene pareja y el que no la busca. «En EGB sí que me llamaban chapón- explica Miguel Ángel Domínguez, de Vigo-. Pero en el instituto somos todos iguales». No le dan demasiada importancia a sus buenas notas. Ninguno de ellos pasó por un test de inteligencia en busca de posibles superdotados ni nada por el estilo. «Es una cuestión de disciplina y constancia, y que hayas tenido la suerte de tener buenos profesores que te motiven». Puestos a buscarles alguna particularidad, Guillermo Rojo destaca su curiosidad. «Nada que ver con los alumnos a los que te enfrentas después en la Universidad. Ellos están más motivados, hacen más preguntas». Sus notas no son problema para acceder a cualquier carrera, ya sea de Ciencias o de Letras. Ellos se decantan, sobre todo, por Medicina e Ingeniería. «Lo hacen más que nada por las salidas laborales», explica Rojo. Pero hay alguna atrevida que se matriculó en Periodismo y otra que lo hizo en Historia, pese al fantasma del paro. Mayoría de mujeres El sobresaliente tiene rostro femenino, no cabe duda. De los cincuenta mejores expedientes gallegos, 37 son chicas. «Dentro de diez años sólo tendremos mujeres», dice uno de los profesores. Y además, no tienen muchas ganas de irse lejos de casa, todavía. Casi todos se matricularon en facultades gallegas. «Parece que se fían de la calidad», opina el director. Pero ellos aportan otros argumentos. «La morriña. En casa se está mejor». Los más independientes se plantean estudiar en el extranjero, pero más adelante. «Es que todavía son unos niños», explica Rojo. Niños sí, pero una idea tienen de lo que les espera. Por ejemplo, saben que la investigación es España no es la que debiera ni el reparto de becas el adecuado. «Cada vez dan menos, y hay muchas trampas. No siempre dan las becas a quien más las necesita». Miedo al futuro ¿Quién pensaría que con semejante currículum puedan tener miedo al futuro?. Pero así es. «Hoxe en día ter boas notas non te garantiza nada -asegura una de las alumnas-. Estudias cinco anos e logo morres de fame». Rojo coincide con ellos. «De un buen expediente en enseñanza media no se deduce un buen expediente en la universidad, y el éxito en la universidad no te garantiza el éxito en la vida. Es todo mucho más complejo». Tan complejo que entre esos profesores reconocidos hoy mundialmente habrá algunos por lo que sus maestros de instituto no hubiesen apostado un duro.