Según el doctor Couceiro, jefe del servicio de traumatología del área sanitaria de Santiago de Compostela, que incluye el Hospital Clínico Universitario y el Hospital Provincial de la ciudad, así como el ambulatorio de Lalín, los componedores de huesos han sido «muy importantes» en la historia de su especialidad. Esta afirmación se basa en el hecho de que personas muy importantes en el mundo de la traumatología oficial descendían de componedores. «El caso más importante es el del británico Thomas, en el siglo XXI _afirma_, considerado como el padre de la traumatología, y que era hijo y nieto de componedores». De gran utilidad Couceiro admite que los manipuladores fueron y siguen siendo muy útiles para la sociedad, pero considera que, ya en el año 2002, sería conveniente que dispusieran de cierto nivel formativo. «Los componedores deberían evolucionar a medida que lo hace la ciencia», sostiene. A su parecer, la formación a estas personas les vendría muy bien a la hora de saber cuál es la buena práctica para manipular los huesos, y qué deben evitar para no causar otras lesiones internas, «como por ejemplo la ruptura de alguna arteria», indica el doctor. Aún así, reconoce que en la actualidad los componedores son un campo alternativo que les quita mucho trabajo. «Nos convienen porque reducen las luxaciones en fresco, con lo que se evita que los hospitales llenen sus áreas de urgencias con personas que sufren torceduras u otras pequeñas dislocaciones», admite.