Un centro local e internacional

F. A. FOLGOSO DO COUREL

CIENCIA

ALBERTO LÓPEZ

Las instalaciones de Seoane acogerán a investigadores extranjeros y a vecinos de la zona Las actividades de la estación biológica de Seoane do Courel no se reducirán a la investigación científica. Los responsables del centro también conceden gran importancia a su papel docente, que no sólo estará enfocado hacia los estudiantes universitarios. La estación organizará cursos formativos y jornadas de divulgación para los vecinos de la zona desde el momento de su inauguración. Los investigadores de la Universidade de Santiago y del Ibader no serán los únicos que se sirvan de las instalaciones del nuevo centro, que estará también abierto a científicos de otras comunidades españolas e incluso de otros países.

07 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La función docente que tiene previsto desempeñar la Estación Biológica de Seoane no se limitará a los estudiantes universitarios. Los responsables de este proyecto tienen la intención de organizar actividades dirigidas a los vecinos de O Courel, aunque la idea todavía no está muy definida. «Lo que se pretende es suministrar a la población de la zona información técnica de carácter medioambiental para que se sepa con exactitud por qué la sierra tiene tanto valor como patrimonio natural, pero aún no tenemos muy claro cómo lo haremos», explica Javier Guitián. «Tal vez podríamos organizar por una parte unos cursos para personas interesadas en formarse como monitores medioambientales y por otro lado, unas jornadas divulgativas para el vecindario en general», añade el catedrático. En cualquier caso, los promotores de la estación biológica esperan poder organizar una actividad de este tipo cuando sea inaugurado el edificio. Por lo que respecta a los cursos dirigidos específicamente a estudiantes, la estación acogerá estas actividades en las temporadas de primavera y verano. Durante el resto del año, el centro estará ocupado de forma prácticamente continua por investigadores univesrtiarios. «Ahora mismo hay unas cinco personas trabajando de forma constante en la sierra, albergándose en pensiones. Cuando esté construida la estación, podrá proporcionar alojamiento a un buen número de investigadores», explica Javier Guitián.