La mayoría de los alumnos del Instituto Número 1 se han volcado en la Semana da Ciencia Nada más abrir la puerta del Instituto Número 1 de Ribeira se oye un bullicio cercano. Procede de la estancia en la que se celebra la Segunda Semana da Ciencia, que estos días atrae todas las miradas en el centro educativo. Distinguir tierra orgánica de la mineral, comprobar que se hace más esfuerzo al levantar un peso con polea que con un polipasto o identificar los microorganismos del agua recogida en un charco son algunas de las experiencias que se pueden reproducir en los ocho puestos instalados en la sala. Cada hora, unos treinta alumnos, con la ayuda de monitores que los orientan, llevan a cabo las pruebas.
28 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La ciencia no levanta las mismas pasiones entre todos los estudiantes, pero la iniciativa que se lleva a cabo estos días en el instituto ribeirense está siendo acogida con gran interés por parte de los alumnos, que siguen atentamente las explicaciones de los monitores, también estudiantes. La diversidad caracteriza la Segunda Semana da Ciencia, ya que en los ocho puestos instalados se pueden realizar entre dos y cuatro experiencias distintas. Éstos están relacionados con diferentes materias, como la geología, la física o las matemáticas. Como telón de fondo, de las paredes cuelgan fotografías y paneles, a modo de exposiciones, con las que, a pesar de que los alumnos no pueden hacer experimientos, sí completan la formación que adquieren con las experiencias prácticas. Precisamente uno de los objetivos marcados al principio era que los estudiantes pudiesen comprobar ellos mismos la teoría que escuchan cotidianamente en clase. Una de las cosas de las que uno puede percatarse por sí mismo en las dependencias es que si levantas un objeto de ocho kilogramos con una polea no haces el mismo esfuerzo que si lo izas con un polipasto. Lo cierto es que con este último objeto, el trabajo es bastante más llevadero.