Meteorología aportará un informe al «caso Jonathan»

M.S.P / J.L.A. Colpisa MADRID

CIENCIA

La investigación estudia si la lluvia pudo acelerar la descomposición del cuerpo Los expertos de la Brigada Científica y de Investigación Criminal de la Policía han pedido al Instituto Nacional de Meteorología un informe pluviométrico de las lluvias caídas los últimos seis meses en la localidad madrileña de San Fernando de Henares para determinar si la humedad pudo provocar la rápida descomposición del supuesto cadáver del niño Jonathan Vega Barrull, encontrado el martes en una escombrera de esta población.

23 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

La Policía apunta la hipótesis de que los restos podrían haber llegado al vertedero mezclados entre los escombros que descargan decenas de camiones en el paraje conocido como Las Castellanas. Según fuentes de la investigación, es «prácticamente imposible» que un cadáver se esqueletice en sólo seis meses sin «ayuda exterior» por muy húmedo que sea el ambiente, como habría sucedido con los restos del pequeño Jonathan, de confirmarse que el cráneo, la mandíbula y los huesos hallados son suyos. Estratificación El informe de Meteorología, según las fuentes, servirá también para clarificar la estratificación de los niveles del vertedero donde se encontraron los restos y datar cuándo fueron depositados. El informe abriría nuevas líneas de investigación que, según reconocen los mandos policiales, se ha vuelto «muy complicada». La última hipótesis es que los huesos hallados el martes no llevaban «demasiado tiempo» en el vertedero, ya que la zona fue «minuciosamente rastreada» en varias ocasiones durante la búsqueda de Jonathan. Si los análisis genéticos confirman que los restos son del niño gitano, la tesis policial es que los restos se llevaron a Las Castellanas, bien de forma voluntaria o involuntariamente. Durante la noche del miércoles y todo el día de ayer continuaron los trabajos de rastreo en la zona. La decena de técnicos de la Policía científica desplazados a San Fernando amplió la zona de búsqueda hasta unos 30 metros. Los especialistas esperan encontrar nuevos huesos que puedan arrojar «algo de luz» sobre la causa de la muerte del dueño del pequeño cráneo.