Los percebes llegan al juzgado

JOSÉ VÁZQUEZ A CORUÑA

CIENCIA

CARLOS LAMAS

El dueño de un bar de la Franja denuncia a dos clientes por no pagar 25.000 pesetas de una ración de marisco No resulta extraño que a los juzgados lleguen los asuntos más insólitos, pero ninguno como el que ayer se le presentó a la titular del Juzgado de Instrucción Nº 5 de A Coruña. La magistrada tendrá que decidir con toda su ciencia jurídica, aprendida en la Universidad y en una dura oposición, si un kilo de percebes puede o no costar 25.000 pesetas. Esa es la cantidad que un restaurante de la calle de la Franja intentó cobrar a una pareja de turistas formada por un caballero alemán y una dama estadounidense.

16 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

El alemán se negó a pagar lo que le pareció exagerado por unos animalitos que sus ojos de teutón no habían visto nunca, pero de los que le habían hablado como el más exquisito manjar de nuestras costas. Quizá pensó que los percebes eran jauja y no preguntó el precio, como corresponde a una galán que quiere impresionar a su pareja, pero la donosura se le terminó al ver la factura. Debió pensar «los marcos son los marcos» y no parecía razonable que la moneda más fuerte de Europa no pudiera hacer frente a una fuente de percebes en la lejana Galicia. El propietario del restaurante aseguró en su denuncia que el precio de los percebes era razonable, porque su calidad era extra y ¡estábamos en pleno mes de agosto! La pareja se había alojado en un hotel de cuatro estrellas, haciendo constar como domicilio la ciudad alicantina de Jávea, pero ayer no compareció al juicio. La magistrada lo aplazó hasta que la consigan localizar. Menos mal que no propuso como prueba la degustación, en el mismo restaurante, de unos percebes similares para comprobar si su precio era el justo.