Una vez pasado el trámite de las fiestas navideñas y envueltos ya en el nuevo año, las oficinas de los clubes de fútbol son como los centros comerciales iniciando las rebajas de enero. Trasiego, movimiento, idas y venidas constantes. Las direcciones deportivas ultimando salidas y entradas, resolviendo contratos, negociando con representantes, convenciendo a jugadores. Son días de ansiedad, estrés, nervios e inquietud. Esta es la última oportunidad. Este período de tiempo es la cuenta atrás después de meses de revisión y verificación de objetivos. Este mes de apertura de mercado representa para ellos lo que viene a ser para un entrenador, los quince minutos de descanso de un partido. Se condensa todo en un espacio reducido de tiempo y es la ocasión para mejorar, restablecer, recuperar, renovar y regenerar un equipo.
Aquí, por lo visto y oído están empeñados en que haya fútbol en el mes de junio, en otras palabras, que llegue el soñado play off al estadio Ángel Carro. Para ello no van a escatimar esfuerzos ni recursos. Las ideas están claras y los puestos a revisar también. Durante este período de tiempo, se suceden especulaciones y noticias poco fundadas, pero también información relevante y real, todo, absolutamente todo, lo verídico y la rumorología, inevitablemente llega al vestuario. Por supuesto que son profesionales, habituados al mareante mes de enero, como lo somos todos en nuestras respectivas responsabilidades, pero cuando toca de cerca alguna circunstancia parecida, es evidente que puede desembocar en inquietud, preocupación y desazón. Puede tocar a compañeros con los que ya tienes una relación personal y no digamos cuando dicha relación toca el círculo familiar. Nada distinto a las circunstancias cotidianas que nos toca vivir, no obstante, consideramos que los futbolistas o resto de deportistas son ajenos a este devenir.
Papel fundamental es la parte de la dirección deportiva y cuerpo técnico para tener la habilidad necesaria y gestionar todo lo relativo a altas y bajas con la menor afectación al vestuario y en definitiva al día a día del equipo. La menor interferencia beneficia de manera importante para que este período de tiempo no perjudique el rendimiento de los futbolistas.
Retocar el equipo en este momento supone ajustar piezas, pero también confirmar y reafirmar lo que se ha hecho bien de forma que se aproveche el momento para reforzar el ánimo y la mentalidad del equipo. No olvidemos que acabado enero, la plantilla que permanezca es la que tiene el objetivo o reto de llegar al play off y luchar por el ascenso. Casi nada, como para no pensar que lo que suceda en enero no va a afectar de aquí al final de temporada. En todo caso, encantados en que la propuesta y el empeño del club sea el de prolongar un mes la competición. Ganas de fútbol en junio.