Con la pelota como medida de todas las cosas

M. Pichel LUGO / LA VOZ

CDLUGO

En el Lugo, todo gira alrededor de la pelota. Desde la llegada de Setién, que cumple su quinta temporada en el Ángel Carro, el balón es la medida de todas las cosas. Sus ideas fueron clara desde el primer día: tocar, tocar y tocar; divertirse y divertir. Una filosofía con la que convenció a sus futbolistas, que se han adaptado a ella como a un guante. Los resultados lo avalan, con un ascenso a Segunda y una permanencia. En la división de plata ganado en solvencia, con una ración añadida de pragmatismo. Muchas luces y pocas sombras.

Toque

Circulación a alta velocidad

El mejor fútbol del Lugo tiene el balón como epicentro. Que sea este el que corra, y el rival tras él. Se acentúa el toque, los pases por el piso en la medida de lo posible. Una esencia patente en los entrenamientos, y que alcanza sus cotas más altas cuando la circulación sube a la más alta velocidad. En esto entra en juego la lucidez de los futbolistas, como suele recalcar Setién, con uno como faro: Carlos Pita.

Competitividad

Entrega hasta el final

En los cinco años de Setién son muy pocos los partidos en los que el equipo no haya tenido ninguna opción ante el rival (este año, en Girona, por ejemplo). No le asusta el nombre del adversario, la diferencia de presupuesto a un Lugo que siempre compite hasta el final. En los últimos tiempos ha reencontrado, además, la capacidad para remontar duelos que se le habían puesto cuesta arriba.

Pragmatismo

No importa esperar

Sobre todo fuera de casa, ante adversarios que se pueden permitir contestarle la posesión, o ante otros que convierten el ímpetu inicial y el fútbol directo en sus ventajas, el Lugo ha encontrado este año un nuevo rasgo de identidad: se ha vuelto más pragmático. Si tiene que esperar y lanzarse al contragolpe, o defender con solvencia después de adelantarse, lo ha hecho. Sin desvirtuar en exceso su propuesta inicial.

Horizontalidad

Riesgo ante zagas cerradas

Cuando la circulación de balón del Lugo no alcanza la velocidad adecuada, o se ha encontrado ante defensas muy cerradas, uno de los problemas endémicos del equipo rojiblanco ha sido un exceso de horizontalidad. Su fútbol se vuelve plano, previsible, con demasiados toques entre los mediocentros y los defensas. Sus jugadas mueren antes de poder concretarse, y sus hombres de ataque no consiguen entrar en conexión con los organizadores.

Errores

Los paga demasiado caros

Los riesgos que asume el Lugo con su juego, con una defensa habitualmente adelantada, obligan a pedir a Setién siempre la máxima atención. Para llegar a donde está, el equipo lo ha paliado de forma generalizada, pero, como sucedió en Gijón, los rivales le hacen pagar muy caros sus errores, con goles u ocasiones claras para marcar.