El CD Lugo decidió entrenar en Castro de Ribeiras de Lea y al menos un bar echó el cierre por un día. Las dos decisiones fueron adoptadas, según parece, ante el temor a que las obras ejecutadas ayer en la red de agua creasen problemas de desabastecimiento a lo largo del día. Al menos hasta la caída de la tarde, los problemas de suministro no fueron especialmente relevantes, aunque en algunos puntos de la ciudad hubo establecimientos que tuvieron que apañarse durante algún tiempo sin agua, como una guardería de la calle Doña Urraca y algún bar en esta misma zona.
En la hostelería la incidencia de las obras realizadas ayer en la red de distribución de agua, a la altura del cruce de Mar Cantábrico con Camiño de Pipín, no tuvieron mayor repercusión. Al menos así lo entiende el presidente de la Asociación Provincial de Hostelería, Cheché Real, a la vista de que ni en la sede de la citada entidad ni a él directamente le llegaron quejas del sector. Hubo algún local que estuvo algún tiempo sin abastecimiento o lo recibió intermitentemente. Al menos hubo un caso en el que el propietario del local decidió echar el cierre y colocó un cartel en el que avisaba a su clientela de que el motivo era la falta de agua. Ocurrió en Camiño Real, a la altura de A Milagrosa. También hubo algún establecimiento hostelero que tuvo dificultades con el suministro en A Piringalla.
En la guardería infantil de la calle Doña Urraca tuvieron que apañarse al menos durante buena parte de la mañana sin disponer de agua corriente.
Las estimaciones dadas a conocer por el gobierno local en cuanto a la incidencia que podrían tener en el abastecimiento las obras ejecutadas ayer hizo que numerosísimos lucenses tomase precauciones y se aprovisionaran de agua: cubos, bañeras y otros recipientes fueron llenados por si el grifo se secaba. Al final, señalaron algunos, esta previsión lo que hizo fue aumentar el consumo de agua. Hubo quien después de comprobar que había suministro se relajó, para volver a preocuparse más tarde cuando en su zona de residencia se produjo un bajón en la presión en la red.
Otros optaron por evitar complicaciones y trasladaron su habitual lugar de trabajo. Fue el caso del Club Deportivo Lugo, que realizó la sesión de entrenamiento en Castro de Ribeiras do Lea.
En un establecimiento donde el consumo de agua es muy grande como es la residencia de As Gándaras enfrentaron con tranquilidad la jornada, porque tiene un depósito de gran capacidad. En todo caso, en este barrio sólo hubo algunos problemas muy localizados.