Lo malo del refranero es que se adapta a todas las necesidades. Uno de los más socorridos es aquel que asegura que contra el vicio de pedir está la virtud de no dar, como si la tacañería no fuera un defecto. Se entiende que se utiliza la frase para explicar la negativa serena ante lo que en gallego se llama un pedichón, aquel que aburre a un santo reclamando todo tipo de ayudas sin ton ni son y que no responden a necesidades reales.
No es el caso de las dos demandas que se escenificarán mañana en Carballo y Laxe. En la capital de Bergantiños los padres del colegio del mismo nombre, agrupados en el ANPA A Granxa, quieren que en todos los colegios del municipio haya el mismo horario, la jornada única. Tradicionalmente se ha pensado que eran los docentes los que querían trabajar solo por la mañana para poder largarse a sus casas en A Coruña o Santiago. Sin embargo, son los progenitores los que prefieren que el horario de sus hijos sea más acorde con la vida familiar y no tener que dar la comida al niño a la una y media de la tarde y que el resto coman una hora después. De hecho, una de las quejas de los padres a los que les tocaba el Fogar y han de ir al Bergantiños es que las clases que hay por las tardes les hacen más incómoda la vida.
En Laxe lo que quieren es que los pequeños de infantil estén cómodos, que tengan un profesor más y puedan disfrutar de algo de espacio para aprender mejor. Pedir no es ningún vicio.