Hay que querer aprender para aprender

Creo que un empresario, sin una sonrisa en la cara, no debería tener un negocio. Escribe Jesús Picallo, presidente de Solpor 


Nací en Vimianzo, en 1960, hijo de Leoncio Picallo, de Pontedeume, marino del crucero Canarias, que dio dos vueltas al mundo en el Juan Sebastián Elcano. El menor de tres hermanos, con Juan y Rosita. Mi padre, funcionario del Concello de Vimianzo, era mi ídolo. Mi madre, María Santos Outeda, de Baio, era costurera.

Estudié en el instituto de Cee hasta cuarto de bachiller. Cuando tenía 14 años fallece mi padre, y me internan en el colegio Calvo Sotelo de A Coruña. Pero ante las necesidades económicas encontré trabajo en el mítico Hotel El Hórreo de Corcubión, de la mano de Celestino Mouzo, su propietario natural de Berdoias. Don Tino fue un padre para mí, y la suya fue de las muertes que más sentí, cuando falleció ahogado después de salvar a mucha gente que había ido en barco a ver los fuegos en fin de año desde el mar, en Río de Janeiro.

El Hórreo era la élite de la hostelería de la comarca: tenía boite, piscina, taberna típica, salón de bodas etcétera, etcétera. A Mike Kennedy y los Bravos, Manolo Escobar, Lola Flores y muchos más los atendía yo cuando venían actuar a Cee, a la Sala A Xunqueira, y con solo 17 años que tenía entonces. Aún es hoy el día en el que mucha gente me enseña la foto de su boda, y yo recibiéndolos con las copas de champán.

Ya casi con los 19 me casé con Rosario Fernández, la hija del panadero de O Pindo. Tuvimos el primer hijo, Jacinto, y luego vendría Soraya. Y ya emprendí en el sector de la hostelería con el histórico pub A Roda do Carro en O Pindo. Incluso fui concejal del Ayuntamiento de Carnota con solo 19 años. Pero también estuve con la que fue la revolución tecnológica de la época: los videoclub ambulantes, con las furgonetas recorriendo todos los lugares de la Costa da Morte, intercambiando películas de vídeo. Vendíamos a la gente el reproductor de vídeo y la televisión. Fue el arranque para dar el siguiente paso a la apertura de tienda en Cee, Vídeo Láser. Era una tienda de electrónica y distribuidor oficial de Canal Plus. A partir del año 1996, otro salto más: al de la telefonía móvil con Moviline, Movistar y ya Airtel, compañía que luego sería la actual Vodafone. Tengo muchos recuerdos de esa época, como cuando me enviaron, en el 96, el primer mensaje de texto (los SMS), o más adelante la primera foto en un móvil, algo que entonces parecía increíble.

También en O Pindo abrí el primer hostal-cafetería, al que llamé Pind Bar. Ya entonces tenía habitaciones con baño, teléfono, hilo musical... Fueron años apasionantes e innovadores, con mucha formación. Vendí el primer fax de la zona y el primer teléfono móvil sin cobertura todavía en la comarca.

Andando el tiempo fui abriendo tiendas de telefonía en A Coruña, Ferrol, Santiago, Vimianzo y Cee, además de tener una red de comerciales por toda Galicia para llevar los servicios a particulares y empresas.

Con ese espíritu emprendedor y ganas de crecer diversifiqué al sector del ocio infantil, gestionando las franquicias de Imaginarium en Galicia, y un parque de ocio infantil Trasnadas, un proyecto que llegó a dar trabajo a más de setenta familias, consiguiendo el primer premio de empresa Gacela otorgado por la Universidade de Vigo, además de un máster de Gestión de Empresa por el CEU San Pablo.

Fueron años de mucho trabajo, siempre con éxito empresarial, pero no sin sacrificio y lucha, sino trabajando de lunes a domingo. Pero algo así se podía hacer gracias al equipo familiar.

A día de hoy gestionamos la concesión del Semáforo de Fisterra, que en tan solo tres años y poco ya ha ganado un concurso nacional en la cadena Cuatro. CocaCola, en su 65 aniversario, nos hizo un reconocimiento mundial, y recientemente la guía Michelin nos recomendó como restaurante y como el mejor hotel con encanto de la provincia de A Coruña. No hace mucho obtuve el premio a la Promoción Turística en la novena edición de los Premios Ejecutivos Galicia.

El faro de Lariño, lo próximo

Por otra parte, hemos logrado recientemente la concesión, por el Consejo de Ministros, para llevar a cabo un hotel en el faro de Lariño (Carnota), que sin duda será un lugar que marque destino. Esperamos poder abrirlo en mayo de este próximo 2021. El testigo lo llevara Jacinto, mi hijo, del que presumo por su capacidad de esfuerzo.

La diversificación no se queda solo ahí, sino que también aposté por el sector eléctrico, siendo distribuidor oficial de la compañía Iberdrola con oficinas en A Coruña, Cee, Santiago y Ferrol.

Una norma básica de mi forma de trabajar es la experiencia con el cliente. Siempre digo: «Convierte al cliente en el héroe de tu historia», además de que «un empresario, sin una sonrisa en la cara, no debería tener un negocio».

Desde hace un tiempo soy el presidente de Solpor, la Asociación de Empresarios del Camiño de Santiago-Fisterra-Muxía), y miembro del Consejo del Clúster de Turismo de Galicia.

Creo que me puedo definir como amigo de los amigos. Y creo que en la situación actual hay que estar dispuesto a aprender para aprender.

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Hay que querer aprender para aprender