Desde que Axiña Servicios Deportivos compró la concesión de Aquacenit en la piscina de Cee se ha sucedido un encarnizado conflicto laboral, llegaron los despidos y ahora el tremendo embrollo en el que tiene metido al Concello, que se puso sobre la mesa ya con números en la reunión de los portavoces municipales con la propia empresa este pasado jueves. La compañía presenta un informe en el que dice acreditar pérdidas de 118.000 euros en el año 2015, en algunos casos con gastos tampoco atribuibles al propio funcionamiento como las indemnizaciones por despido. Y plantea un recorte de horarios, la subida de las cuotas, la supresión del canon que le paga al Ayuntamiento e incluso que este le indemnice por estas pérdidas. Algo que, en conjunto, el alcalde tacha de «surrealista» y que se ha traducido también en críticas furibundas por buena parte del resto de los grupos políticos.
Por si fuera poco, están en solfa las condiciones sanitarias de la instalación y los abonados, en parte de la mano de los extrabajadores se van marchando hacia otras localidades, como Dumbría. Los trabajadores tienen retrasos en los pagos y la empresa amenaza directamente con un ERE.
Todo ello es considerado como «inasumible» y poco menos que «un chantaje» por parte de los representantes políticos que, eso sí, tienen delante un problema de dimensiones mayúsculas, ya que, como dice el regidor, Ramón Vigo, se trata de la instalación deportiva «buque insignia» de la zona.
A esta situación se llega después de que la compañía comprase la concesión, a la vista de lo sucedido, sobre unos cálculos económicos más que endebles e invirtiese en ella 200.000 euros que, con ser necesarios, nadie había exigido. De ahí que ahora, y para esto la interventora municipal está realizando un informe al respecto, el Concello deba determinar si en esa inviabilidad económica hay «responsabilidade municipal ou falta de competencia da empresa xestora», como dice Vigo, que no entiende como una compañía se meta «nunha inversión de 200.000 euros sen previsión económica» porque «unha aventura destas suponse que é para gañar diñeiro».
En medio de todo ese conflicto están atrapados los trabajadores, a los que se les adeudan parte de las nóminas y que son considerados como una carga económica imposible de soportar para la concesión. Algunos de ellos, de hecho, ya se han ido ante la imposibilidad de subsistir en las circunstancias actuales.
Por último, hay 700 abonados, además de usuarios puntuales que, de no resolverse la situación, verán, antes o después, como un servicio de calidad se deteriora de manera alarmante.