Escribe Jesús Picallo, presidente de Solpor y vicepresidente del Clúster de Turismo de Galicia: «En estos momentos hay que mantener y promocionar la seguridad que ofrecemos»
08 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.La Costa da Morte es un compendio de patrimonio material e inmaterial. Un paisaje único y extremo que sintetiza Galicia y los contrastes entre las Rías Altas y las Rías Baixas, entre los arenales y los acantilados, entre el sosiego del mar y el vértigo del monte Pindo, entre el abrigo de los puertos de Cee, Corcubión, Ézaro, Fisterra o Muxía y el ímpetu espumoso del Atlántico infinito.
Un patrimonio material que se completa con faros e iglesias, con ríos y cascadas, con una gastronomía única y rutas variadas para senderistas y peregrinos. Y, en cada escala, una historia, una leyenda, que configuran el patrimonio inmaterial de los adoradores del sol en al Ara Solis, de la magia medieval de la Raíña Lupa, o de la tradición xacobea, de las historias de vida y muerte del mar de la pesca y los naufragios.
El orgullo es la característica principal de nuestra oferta turística. Los anfitriones de la Costa da Morte nos enorgullecemos del destino que podemos ofrecer y debemos ser conscientes de nuestras responsabilidades.
En estos momentos, esas responsabilidades pasan por mantener y promocionar la seguridad que ofrecemos. Nuestro turismo, en familia y en contacto con la naturaleza, se adapta perfectamente a las expectativas actuales de las personas que viajan.
Debemos gestionar bien esa ventaja y mantenernos firmes en el cumplimiento de todas las medidas y protocolos necesarios para que eso siga siendo así.
Tenemos también la responsabilidad de gestionar un destino sostenible, no solamente desde el punto de vista medioambiental, sino también social y económico.
El respeto, la complicidad y la implicación con las comunidades locales es fundamental para el mantenimiento de nuestra actividad. No solamente debemos estar nosotros orgullosos con lo que tenemos para ofrecer, sino que debemos lograr que nuestros vecinos estén orgullosos de su turismo. Una actividad respetuosa que contribuye a su desarrollo y el de actividades como la gastronomía o el comercio locales.
Debemos también ser conscientes de las implicaciones del progreso. La trasformación digital es un reto para nuestras industrias, que deben aprovechar la nuevas tecnologías para conocer mejor a nuestros visitantes, para promocionarnos mejor y para desarrollar negocios más eficientes y rentables.
Colaborar
Y debemos complementar esos esfuerzos con la profundización en ese orgullo de geodestino en el que no existen municipios ni colores políticos. Debemos aprender a colaborar, aprovechar las sinergias y considerar a la Costa da Morte como un todo... de todos.
Es cierto que ser un extremo, al final de la tierra, es uno de nuestros atractivos. Pero eso no debe impedir que podamos disponer de mejores comunicaciones, sobre todo ahora que el tren de alta velocidad va a cambiar las condiciones del turismo en Galicia.
Debemos disponer de carreteras capaces y seguras, de una vía rápida que nos conecte con Santiago y de la comprometida ampliación de la autovía hasta Berdoias.