José Ballester: «La Xouva es una embarcación 100 % eléctrica y accesible»

TURISMO A TODA COSTA | Diseñó un pequeño barco para el ecoturismo náutico, silencioso, y sin igual en España


CARBALLO / LA VOZ

Ingeniero naval, José Ballester (Santiago, 1982) empezó trabajando en astilleros de buques, primero en el País Vasco y después en Metalships (Vigo). No obstante, asegura que su gran pasión, desde ya bien pequeño, fue la náutica, los barcos de recreo. Es por eso que, a principios del 2018, decidió emprender, probar suerte: dejó la empresa en la que se encontraba y montó su oficina de diseño de barcos [dcdBallester]. Su primera embarcación ha sido la llamada Xouva 4.90 (el nombre hace alusión a la eslora, de 4,90 metros), una propuesta que días atrás se pudo disfrutar en Ponteceso, sobre el río Anllóns, al amparo de un foro promovido por La Voz y las fundaciones Pondal y Juana de Vega.

-La Xouva 4.90 es su carta de presentación. ¿Cuál es su filosofía?

-Es un barco diseñado para el ecoturismo náutico, 100 % eléctrico y accesible para todos. Queremos que sea una plataforma para que las empresas locales puedan impulsar una actividad turística sostenible, respetuosa con el medio, porque no contamina nada ni a nivel de partículas ni de ruido. Tampoco genera olas. Es, por tanto, un medio para desarrollar un modelo de turismo que, además, creo que es por el que Galicia está apostando en zonas como la Costa da Morte, las Mariñas coruñesas, la Mariña lucense... Está, a mayores, lo de la accesibilidad: turismo sin barreras, inclusivo.

-¿Cuándo navegó por vez primera este prototipo?

-Se construyó en Teis y se echó al agua allí, en Chapela. Lo probamos en la ría de Vigo y Pontevedra, en el 2018. En el 2019 vendimos dos embarcaciones, una que primero estuvo en Barcelona y después regresó a Galicia y otra que primero estuvo aquí y luego se fue a Canarias. Este 2020 también le vendimos a la empresa A-02 Velas una, operativa ahora por la zona del río Mandeo y Pontedeume, con puerto base en Sada. Lo que pasa es que, con la situación sanitaria actual, la planificación de una inversión de este tipo se queda paralizada.

-Ronda los 30.000 euros.

-Sí, esa sería la versión con más autonomía, y sin extras. Puede parecer una inversión considerable teniendo en cuenta el tamaño del barco. Lo es, no obstante, si se compara con barcos de gasolina, pero si se compara con otros barcos eléctricos que hay en el mercado europeo, es asequible. En España no hay nada del estilo: hay ferris eléctricos, pero no barcos tan pequeñitos.

-¿Cuánta autonomía tiene y de qué plazas hablamos?

-Ahora estamos comercializando la versión de 8 plazas y, en cuanto a autonomía, la versión más alta que ofrecemos, a un precio razonable, es de 6 horas y media, a velocidad crucero. De todas formas, si un cliente quisiese más baterías, se podría, porque hay espacio de sobra.

-Dispone incluso hasta de una zona para pequeñas comidas.

-Es otra de sus características, sí, una mesita para hacer un pincho o para una degustación o cata a bordo, como ocurre con uno de los barcos que ahora mismo tenemos en Galicia, en la zona del Ribeiro, en los embalses de Ourense. Quise que los asientos fuesen como el sofá de una casa o como una terraza, para que la gente interactúe entre sí y a la vez, también, el que va a los mandos, que puede ser un guía que va explicando paisaje, fauna... Es un planteamiento social, digamos.

-¿Para qué espacios se concibe?

-Se puede alejar de la costa, podrías ir de Vigo a las Cíes, pero no es su hábitat más propicio, digamos. Donde más partido se le puede sacar es en la navegación costera, así como ríos y embalses.

-¿Cómo fue en el Anllóns?

-Un descubrimiento. Tengo familia en Camariñas y su ría la conozco, pero no la de Corme y Laxe, ni el Anllóns. Hay muchos kilómetros navegables río arriba donde no se ve ninguna actuación humana, y eso hay pocos sitios en Galicia que lo ofrezcan. Navegas en silencio, porque el motor hace un pequeño zumbido, como el de una batidora, pero no hay ruido. Oyes las aves, estás metido en la naturaleza. Fue un descubrimiento, también, para la gente que se subió, que lo vio una opción para ir con un grupo de amigos, con la familia, en seco, sin mojarte...

-Y no hace falta título de manejo.

-Es otra de las ventajas que redunda un poco en el modelo de explotación: el propietario puede elegir entre ofrecer una ruta en la que haya un patrón o guía o puede simplemente alquilarla a cualquier cliente. No hace falta ni siquiera el título más básico.

-Decidió emprender y encontró un nicho de mercado.

-Es un nicho complicado, pero en el que hemos querido entrar, pese a que nos encontramos con que empresas que ya tienen barcos de alquiler no abren todavía su negocio a esto que está por venir. Lo mismo ocurrió con los coches eléctricos. Una venta en este 2020 es poco, pero no para una empresa que empieza. Estamos recibiendo buenas críticas de nuestros clientes y también vemos interés de las Administraciones que quieren apostar por este modelo de turismo.

-¿Qué vendrá tras la Xouva?

-Es inminente la salida de un barco para los entrenadores de remos y piragüismo, un barco muy técnico. Después, seguiremos explorando la línea de barcos para el turismo, de mayor capacidad.

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