Constante Lorenzo: «Correr ata che axuda a ser creativo»

ATLETAS DEL ATLÁNTICO | Dieciocho maratones conocen ya sus pies, algunas tan simbólicas como la de Atenas


Carballo / la voz

Constante Lorenzo (Cartel, Moraime, Muxía, 1977) rondaba los veinte años cuando un día se echó a correr por Lugo, donde estudiaba en la Escola de Enxeñería Agrónoma. «Atopeime cun profesor de educación física e durante un ano ou ano e medio estiven correndo con el, sen saber moi ben por que corría», recuerda. Pasados los años, dice que entonces no era consiente de lo mucho que le enseñó este docente. De hecho, Lorenzo dejó aparcada la actividad física hasta los 30, que fue cuando el tener «un pouquiño de peso de máis» y el querer recuperarse de una rotura de menisco, lo llevaron a volver a correr de nuevo. «Agora si, levo trece anos de forma ininterrompida», cifra el muxián.

Asegura que no se siente un atleta: «Penso que simplemente atopei un deporte que me gusta e que me serve para descargar adrenalina». No obstante, ahí están sus destacadas marcas en carreras populares de la comarca, como el ciclo Correndo pola Costa da Morte, que también alcanza Barbanza, así como las 18 maratones en las que ha tomado parte. «Somos un grupo de tres amigos, Luis Malpica, Moncho Ríos e máis eu. Empezamos hai cousa de nove anos e imos a dous maratóns por ano», explica. Una prueba en España y otra fuera de ella: es la tónica que tratan de seguir cada año, aunque el covid-19 ha alterado muchos planes este 2020. Barcelona, Madrid, Oporto, Londres, Milán, Valencia, Málaga, San Sebastián, Bilbao, París, Sevilla, Atenas...

En todas estas ciudades ha corrido ya Lorenzo, que si tuviese que quedarse con alguna elegiría la de Barcelona, por ser la primera; la de Sevilla, que fue donde logró su mejor marca (2 horas y 44 minutos) y la de Atenas, cuna de maratones. En esta última, en noviembre del 2019, logró alcanzar la meta entre los 100 primeros corredores: ¡y había más de 16.000!

El deporte y la educación

Constante dice que a las carreras «curtas» de la comarca también le gusta ir, aunque antes lo hacía más: «Esixe moita dedicación ir cada fin de semana. Nós agora centrámonos un pouquiño máis no tema maratóns, aínda que si é certo que estas probas che axudan, tamén, a ver a túa progresión». Echó en falta este verano esa motivación que imprimen las pruebas locales, pero no por eso dejó de correr ni de fijarse metas: «Sempre que vou a un maratón intento quedar entre o 1 % e o 5 % das mellores marcas, dependendo do número de corredores. Adestro para iso, aínda que sei que a idade xoga en contra. A partir dos 40...», matiza. Constante todavía tiene en la memoria, también, la prueba de Madrid: «Moito sufrimento».

El muxián corre todos los días. Entre hora y hora y cuarto cada jornada. No dejó de hacerlo durante el confinamiento, ya que para eso se compró una cinta, para poder entrenar en casa, lo cual también le permite más flexibilidad en caso de que algún día no pueda salir al exterior. Ahora compagina ambas opciones para hacer sobre 100 kilómetros semanales. «Carballo [donde reside ya desde hace años] ten moitos espazos abertos para facelo», da cuenta.

Constante es profesor en la EFA Fonteboa de Coristanco desde el 2002 y asegura que el ejercicio físico le ayuda en su día a día, no solo a estar bien físicamente, sino a estar contento y a llegar a sus alumnos, que tienen entre 16 y 23 años, «a pleno rendemento»: «Intento que vexan ese profesor activo, receptivo, cheo de motivación. Iso tamén che axuda a sacar o mellor deles». Sus palabras serán de ánimo para muchos, porque asegura que para correr «non fai falta case nada»: «Hai días nos que che apetece e días que non, pero cando acabas de correr quedas cunha grande satisfacción, con adrenalina por dentro. Case se converte nun vicio». Por eso cree que hacer algo deporte, más que de tiempo, es cosa de motivación.

Fonteboa es un centro muy dinámico que tiene en marcha proyectos de lo más diverso: viajes de estudio, Erasmus, planes europeos... «Isto de correr ata che axuda a ser creativo e eu nese sentido non me aburro nada. Traballo moi a gusto», afirma. Él mismo, desde la EFA, está al frente del DUMU, un plan para la puesta en valor del Camiño de Dumbría a Muxía y de los ejemplos de fuerza emprendedora vinculados a la ruta. Uno nunca sabe dónde va a acabar, considera, pero eso sí, siempre estará el norte de la familia: «Cando un está rodeado de boas persoas a vida é máis doada. Cando hai chuvascos fóra, a familia é a que te abriga». Lo principal, dice, es disfrutar de lo que uno hace.

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